Y una reflexión sobre la Crisis Mundial, el regreso del ESTADO y las virtudes colaterales de la DEMOCRACIA
Lo que pasa es que ahora todo el mundo es Tercer Mundo. Mentalmente, por lo menos. Hasta el Director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, que el sábado elogió el gasto público para estimular la demanda interna. Mantener al menos tibias las economías mundiales en la emergencia. Ahí los Países se dividen. Los emergentes han vivido en emergencia desde el último diseño del mundo. Los Países centrales son ahora Países en vías de hundimiento. La recesión les devolverá lo que ellos sembraron en los Países emergentes durante las últimas décadas. El formidable castigo lo reciben por haber incurrido en lo que un Griego perfectamente podría llamar hybris, es decir, el pecado capital, la soberbia, el exceso de un defecto, e incluso de una virtud. Ese castigo tiene muchos nombres, pero se resume en uno: Desempleo.
El crac desnuda el problema central de la Política hasta dejarlo en esqueleto: La política vuelve a ser la administración de los bienes escasos. Y los electorados mundiales vuelven a ser avisperos que actúan por instinto de supervivencia y dejan de escuchar los discos rayados de los dirigentes mundiales para ser enfermeros de noche: Están atentos a la respiración terminal del enfermo. La crisis exige Política, para empezar. Esos que estaban reunidos en Washington decidiendo el curso común que tomará Occidente no eran economistas ni técnicos. Eran Dirigentes Políticos a su vez condicionados por sus respectivos electorados. En su libro Qué es la política, HANNA ARENDT (que debe estar incomodándose bastante en la tumba cada vez que habla CARRIÓ) vaticinaba que algún día el Poder Económico y Financiero reemplazaría al Poder Político, y que ese día tendría de terrible que el mundo sería Gobernado algo así como por Nadie, ya que a Nadie los Ciudadanos no podrían reclamarle nada.
Pero así es la Democracia, mírenla por los 2 lados. Por 1, se ve un sistema que en tiempos normales implica ciertas reglas de juego que por sí mismas no garantizan nada particularmente bueno para los más vulnerables. Pero por el otro, lo que se ve es un sistema que tiene el límite que los Mercados no tienen: Los Gerentes del Lehman Brothers se fueron a sus casas con indemnizaciones obscenas, mientras Bush pasará a la historia como el peor Presidente de la historia reciente Norteamericana y los Republicanos mastican derrota electoral.
De modo que ahora que estamos a solas, Dirigentes y Ciudadanos, vuelve a aparecer el Estado. Y los Presidentes de los Países centrales, que durante las últimas décadas empujaron a los Países emergentes a liquidar sus Estados Nacionales para permitir más fácilmente el flujo de los negocios del capital privado, giran. Sin pudor, pero cómo giran. Y miran atrás y alrededor, y mucho nuevo no hay bajo el sol: Ahí está el Estado. Y la Obra Pública para hacer la plancha con proyectos Políticos llevados a la acción. Porque ahora que estamos a solas podemos decirlo: Cuando algo se sale de control y todo cae, queda el Estado y más vale que sea fuerte y tenga coraje.
Este nuevo consenso exige un replanteo de cómo son y están las cosas en cada País.
Hasta hace apenas una semana, en la Argentina, el debate sobre el papel y el tamaño del Estado inflamaba algunas gargantas. Lo que queda por definir y discutir ahora son los controles que la Ciudadanía podrá ejercer sobre el Estado, es decir: El debate abierto en todo el mundo.
Pág. 12, 25 se Noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
A KEYNES, con amor y sordidez.
A KEYNES, con amor y sordidez
Y una reflexión sobre la Crisis Mundial, el regreso del ESTADO y las virtudes colaterales de la DEMOCRACIA
Por Sandra Russo
Lo que pasa es que ahora todo el mundo es Tercer Mundo. Mentalmente, por lo menos. Hasta el Director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, que el sábado elogió el gasto público para estimular la demanda interna. Mantener al menos tibias las economías mundiales en la emergencia. Ahí los Países se dividen. Los emergentes han vivido en emergencia desde el último diseño del mundo. Los Países centrales son ahora Países en vías de hundimiento. La recesión les devolverá lo que ellos sembraron en los Países emergentes durante las últimas décadas. El formidable castigo lo reciben por haber incurrido en lo que un Griego perfectamente podría llamar hybris, es decir, el pecado capital, la soberbia, el exceso de un defecto, e incluso de una virtud. Ese castigo tiene muchos nombres, pero se resume en uno: Desempleo.
El crac desnuda el problema central de la Política hasta dejarlo en esqueleto: La política vuelve a ser la administración de los bienes escasos. Y los electorados mundiales vuelven a ser avisperos que actúan por instinto de supervivencia y dejan de escuchar los discos rayados de los dirigentes mundiales para ser enfermeros de noche: Están atentos a la respiración terminal del enfermo. La crisis exige Política, para empezar. Esos que estaban reunidos en Washington decidiendo el curso común que tomará Occidente no eran economistas ni técnicos. Eran Dirigentes Políticos a su vez condicionados por sus respectivos electorados. En su libro Qué es la política, HANNA ARENDT (que debe estar incomodándose bastante en la tumba cada vez que habla CARRIÓ) vaticinaba que algún día el Poder Económico y Financiero reemplazaría al Poder Político, y que ese día tendría de terrible que el mundo sería Gobernado algo así como por Nadie, ya que a Nadie los Ciudadanos no podrían reclamarle nada.
Pero así es la Democracia, mírenla por los 2 lados. Por 1, se ve un sistema que en tiempos normales implica ciertas reglas de juego que por sí mismas no garantizan nada particularmente bueno para los más vulnerables. Pero por el otro, lo que se ve es un sistema que tiene el límite que los Mercados no tienen: Los Gerentes del Lehman Brothers se fueron a sus casas con indemnizaciones obscenas, mientras Bush pasará a la historia como el peor Presidente de la historia reciente Norteamericana y los Republicanos mastican derrota electoral.
De modo que ahora que estamos a solas, Dirigentes y Ciudadanos, vuelve a aparecer el Estado. Y los Presidentes de los Países centrales, que durante las últimas décadas empujaron a los Países emergentes a liquidar sus Estados Nacionales para permitir más fácilmente el flujo de los negocios del capital privado, giran. Sin pudor, pero cómo giran. Y miran atrás y alrededor, y mucho nuevo no hay bajo el sol: Ahí está el Estado. Y la Obra Pública para hacer la plancha con proyectos Políticos llevados a la acción. Porque ahora que estamos a solas podemos decirlo: Cuando algo se sale de control y todo cae, queda el Estado y más vale que sea fuerte y tenga coraje.
Este nuevo consenso exige un replanteo de cómo son y están las cosas en cada País.
Hasta hace apenas una semana, en la Argentina, el debate sobre el papel y el tamaño del Estado inflamaba algunas gargantas. Lo que queda por definir y discutir ahora son los controles que la Ciudadanía podrá ejercer sobre el Estado, es decir: El debate abierto en todo el mundo.
Y una reflexión sobre la Crisis Mundial, el regreso del ESTADO y las virtudes colaterales de la DEMOCRACIA
Por Sandra Russo
Lo que pasa es que ahora todo el mundo es Tercer Mundo. Mentalmente, por lo menos. Hasta el Director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, que el sábado elogió el gasto público para estimular la demanda interna. Mantener al menos tibias las economías mundiales en la emergencia. Ahí los Países se dividen. Los emergentes han vivido en emergencia desde el último diseño del mundo. Los Países centrales son ahora Países en vías de hundimiento. La recesión les devolverá lo que ellos sembraron en los Países emergentes durante las últimas décadas. El formidable castigo lo reciben por haber incurrido en lo que un Griego perfectamente podría llamar hybris, es decir, el pecado capital, la soberbia, el exceso de un defecto, e incluso de una virtud. Ese castigo tiene muchos nombres, pero se resume en uno: Desempleo.
El crac desnuda el problema central de la Política hasta dejarlo en esqueleto: La política vuelve a ser la administración de los bienes escasos. Y los electorados mundiales vuelven a ser avisperos que actúan por instinto de supervivencia y dejan de escuchar los discos rayados de los dirigentes mundiales para ser enfermeros de noche: Están atentos a la respiración terminal del enfermo. La crisis exige Política, para empezar. Esos que estaban reunidos en Washington decidiendo el curso común que tomará Occidente no eran economistas ni técnicos. Eran Dirigentes Políticos a su vez condicionados por sus respectivos electorados. En su libro Qué es la política, HANNA ARENDT (que debe estar incomodándose bastante en la tumba cada vez que habla CARRIÓ) vaticinaba que algún día el Poder Económico y Financiero reemplazaría al Poder Político, y que ese día tendría de terrible que el mundo sería Gobernado algo así como por Nadie, ya que a Nadie los Ciudadanos no podrían reclamarle nada.
Pero así es la Democracia, mírenla por los 2 lados. Por 1, se ve un sistema que en tiempos normales implica ciertas reglas de juego que por sí mismas no garantizan nada particularmente bueno para los más vulnerables. Pero por el otro, lo que se ve es un sistema que tiene el límite que los Mercados no tienen: Los Gerentes del Lehman Brothers se fueron a sus casas con indemnizaciones obscenas, mientras Bush pasará a la historia como el peor Presidente de la historia reciente Norteamericana y los Republicanos mastican derrota electoral.
De modo que ahora que estamos a solas, Dirigentes y Ciudadanos, vuelve a aparecer el Estado. Y los Presidentes de los Países centrales, que durante las últimas décadas empujaron a los Países emergentes a liquidar sus Estados Nacionales para permitir más fácilmente el flujo de los negocios del capital privado, giran. Sin pudor, pero cómo giran. Y miran atrás y alrededor, y mucho nuevo no hay bajo el sol: Ahí está el Estado. Y la Obra Pública para hacer la plancha con proyectos Políticos llevados a la acción. Porque ahora que estamos a solas podemos decirlo: Cuando algo se sale de control y todo cae, queda el Estado y más vale que sea fuerte y tenga coraje.
Este nuevo consenso exige un replanteo de cómo son y están las cosas en cada País.
Hasta hace apenas una semana, en la Argentina, el debate sobre el papel y el tamaño del Estado inflamaba algunas gargantas. Lo que queda por definir y discutir ahora son los controles que la Ciudadanía podrá ejercer sobre el Estado, es decir: El debate abierto en todo el mundo.
A KEYNES, con amor y sordidez.
A KEYNES, con amor y sordidez
Y una reflexión sobre la Crisis Mundial, el regreso del ESTADO y las virtudes colaterales de la DEMOCRACIA
Por Sandra Russo
Lo que pasa es que ahora todo el mundo es Tercer Mundo. Mentalmente, por lo menos. Hasta el Director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, que el sábado elogió el gasto público para estimular la demanda interna. Mantener al menos tibias las economías mundiales en la emergencia. Ahí los Países se dividen. Los emergentes han vivido en emergencia desde el último diseño del mundo. Los Países centrales son ahora Países en vías de hundimiento. La recesión les devolverá lo que ellos sembraron en los Países emergentes durante las últimas décadas. El formidable castigo lo reciben por haber incurrido en lo que un Griego perfectamente podría llamar hybris, es decir, el pecado capital, la soberbia, el exceso de un defecto, e incluso de una virtud. Ese castigo tiene muchos nombres, pero se resume en uno: Desempleo.
El crac desnuda el problema central de la Política hasta dejarlo en esqueleto: La política vuelve a ser la administración de los bienes escasos. Y los electorados mundiales vuelven a ser avisperos que actúan por instinto de supervivencia y dejan de escuchar los discos rayados de los dirigentes mundiales para ser enfermeros de noche: Están atentos a la respiración terminal del enfermo. La crisis exige Política, para empezar. Esos que estaban reunidos en Washington decidiendo el curso común que tomará Occidente no eran economistas ni técnicos. Eran Dirigentes Políticos a su vez condicionados por sus respectivos electorados. En su libro Qué es la política, HANNA ARENDT (que debe estar incomodándose bastante en la tumba cada vez que habla CARRIÓ) vaticinaba que algún día el Poder Económico y Financiero reemplazaría al Poder Político, y que ese día tendría de terrible que el mundo sería Gobernado algo así como por Nadie, ya que a Nadie los Ciudadanos no podrían reclamarle nada.
Pero así es la Democracia, mírenla por los 2 lados. Por 1, se ve un sistema que en tiempos normales implica ciertas reglas de juego que por sí mismas no garantizan nada particularmente bueno para los más vulnerables. Pero por el otro, lo que se ve es un sistema que tiene el límite que los Mercados no tienen: Los Gerentes del Lehman Brothers se fueron a sus casas con indemnizaciones obscenas, mientras Bush pasará a la historia como el peor Presidente de la historia reciente Norteamericana y los Republicanos mastican derrota electoral.
De modo que ahora que estamos a solas, Dirigentes y Ciudadanos, vuelve a aparecer el Estado. Y los Presidentes de los Países centrales, que durante las últimas décadas empujaron a los Países emergentes a liquidar sus Estados Nacionales para permitir más fácilmente el flujo de los negocios del capital privado, giran. Sin pudor, pero cómo giran. Y miran atrás y alrededor, y mucho nuevo no hay bajo el sol: Ahí está el Estado. Y la Obra Pública para hacer la plancha con proyectos Políticos llevados a la acción. Porque ahora que estamos a solas podemos decirlo: Cuando algo se sale de control y todo cae, queda el Estado y más vale que sea fuerte y tenga coraje.
Este nuevo consenso exige un replanteo de cómo son y están las cosas en cada País.
Hasta hace apenas una semana, en la Argentina, el debate sobre el papel y el tamaño del Estado inflamaba algunas gargantas. Lo que queda por definir y discutir ahora son los controles que la Ciudadanía podrá ejercer sobre el Estado, es decir: El debate abierto en todo el mundo.
Y una reflexión sobre la Crisis Mundial, el regreso del ESTADO y las virtudes colaterales de la DEMOCRACIA
Por Sandra Russo
Lo que pasa es que ahora todo el mundo es Tercer Mundo. Mentalmente, por lo menos. Hasta el Director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, que el sábado elogió el gasto público para estimular la demanda interna. Mantener al menos tibias las economías mundiales en la emergencia. Ahí los Países se dividen. Los emergentes han vivido en emergencia desde el último diseño del mundo. Los Países centrales son ahora Países en vías de hundimiento. La recesión les devolverá lo que ellos sembraron en los Países emergentes durante las últimas décadas. El formidable castigo lo reciben por haber incurrido en lo que un Griego perfectamente podría llamar hybris, es decir, el pecado capital, la soberbia, el exceso de un defecto, e incluso de una virtud. Ese castigo tiene muchos nombres, pero se resume en uno: Desempleo.
El crac desnuda el problema central de la Política hasta dejarlo en esqueleto: La política vuelve a ser la administración de los bienes escasos. Y los electorados mundiales vuelven a ser avisperos que actúan por instinto de supervivencia y dejan de escuchar los discos rayados de los dirigentes mundiales para ser enfermeros de noche: Están atentos a la respiración terminal del enfermo. La crisis exige Política, para empezar. Esos que estaban reunidos en Washington decidiendo el curso común que tomará Occidente no eran economistas ni técnicos. Eran Dirigentes Políticos a su vez condicionados por sus respectivos electorados. En su libro Qué es la política, HANNA ARENDT (que debe estar incomodándose bastante en la tumba cada vez que habla CARRIÓ) vaticinaba que algún día el Poder Económico y Financiero reemplazaría al Poder Político, y que ese día tendría de terrible que el mundo sería Gobernado algo así como por Nadie, ya que a Nadie los Ciudadanos no podrían reclamarle nada.
Pero así es la Democracia, mírenla por los 2 lados. Por 1, se ve un sistema que en tiempos normales implica ciertas reglas de juego que por sí mismas no garantizan nada particularmente bueno para los más vulnerables. Pero por el otro, lo que se ve es un sistema que tiene el límite que los Mercados no tienen: Los Gerentes del Lehman Brothers se fueron a sus casas con indemnizaciones obscenas, mientras Bush pasará a la historia como el peor Presidente de la historia reciente Norteamericana y los Republicanos mastican derrota electoral.
De modo que ahora que estamos a solas, Dirigentes y Ciudadanos, vuelve a aparecer el Estado. Y los Presidentes de los Países centrales, que durante las últimas décadas empujaron a los Países emergentes a liquidar sus Estados Nacionales para permitir más fácilmente el flujo de los negocios del capital privado, giran. Sin pudor, pero cómo giran. Y miran atrás y alrededor, y mucho nuevo no hay bajo el sol: Ahí está el Estado. Y la Obra Pública para hacer la plancha con proyectos Políticos llevados a la acción. Porque ahora que estamos a solas podemos decirlo: Cuando algo se sale de control y todo cae, queda el Estado y más vale que sea fuerte y tenga coraje.
Este nuevo consenso exige un replanteo de cómo son y están las cosas en cada País.
Hasta hace apenas una semana, en la Argentina, el debate sobre el papel y el tamaño del Estado inflamaba algunas gargantas. Lo que queda por definir y discutir ahora son los controles que la Ciudadanía podrá ejercer sobre el Estado, es decir: El debate abierto en todo el mundo.
sábado, 22 de noviembre de 2008
Hambre y represión
El psicoanalista y director de teatro Eduardo Pavlovsky advierte que el hambre y la desnutrición infantil son violaciones a los derechos humanos equiparables a las atrocidades de la dictadura. Y que allí está el germen de la formación de la delincuencia infantil y sus consecuencias actuales.
Por Eduardo Pavlovsky *
Existía una cultura de la complicidad civil durante la dictadura. Hoy también existe una cultura de la complicidad civil en relación con el problema del hambre y la desnutrición infantil en la democracia. Es un abordaje social cultural. Como dice Giardinelli en PáginaI12: “Nuestro presente sociocultural configurado por entre 10 y 15 millones de compatriotas carentes de esperanzas, muchos de ellos en estado de animalidad (subrayado mío). Eso no se debe a un cataclismo ni es un flagelo natural, sino que es resultado de políticas que aquí se aplicaron y es urgente revertir, pero en serio y definitivamente, lo que implica exigir a las autoridades urgentes medidas reparadoras”.
El intendente Gustavo Posse dijo que el crimen del ingeniero Barrenechea está relacionado con el retiro de efectivos de Gendarmería en la villa La Cava. Alguien le contestó: “El triste suceso está relacionado con la ausencia de educación, de salud, de trabajo, de buena alimentación, de los derechos fundamentales del hombre: ausencia de igualdad, ausencia de oportunidades, ausencia de políticas que tiendan a preservar la dignidad humana, en ese asentamiento y en otros muchos puntos de la República”.
Dicen que los pibes de La Matanza son reclutados por organizaciones para cometer robos en otros puntos suburbanos. Los pibes se “entrenan” porque el reclutador les paga 500 pesos por cometer asaltos, robos o asesinatos que sufren todos los días principalmente las casas de la zona norte. Dicen que los preparan drogándolos antes de llevarlos al lugar indicado.
La lógica de un pibe de La Matanza no es la lógica de un pibe de Capital o San Isidro. Son dos o tres generaciones donde los valores se han transformado en la cultura villera sobre el hacinamiento, la promiscuidad, la falta de higiene, agua potable y de la carencia de recursos humanos para vivir con dignidad. La desigualdad social hoy es más amplia que nunca y también influye en este tipo de producción de subjetividades.
En la provincia de Buenos Aires, entre los 15 y los 20 años los jóvenes piensan que dentro de cinco años van a estar muertos o excluidos (encuesta del Ministerio de Desarrollo Social). No pueden pensar ni imaginar el futuro. Y no poder imaginar un futuro o un proyecto los convierte en un ser de otra cultura, formada por otros valores, por otros ideales, además de ser jóvenes que han convivido con tres generaciones sin trabajo.
Había que ver el desconcierto de Chiche Gelblung con dos jóvenes de La Cava que llevó a su audición televisiva. Chiche le preguntó a uno de ellos por una camisa Nike que llevaba puesta. El joven le contestó: “¿No te gusta que la tenga yo, no?”. Y agregó: “Esta ropa es sólo para tipos como vos, cuánto ganás aquí, decímelo, vos debés tener mucha guita y te podés comprar muchas cosas”. Y se inició un diálogo imposible, suscitado por el joven adolescente de La Cava y un Chiche desconcertado y desconocido que parecía someterse a un interrogatorio. Nunca lo vi tan incómodo en una entrevista, porque evidentemente es un periodista muy inteligente, pero acá se enfrentaban dos culturas diferentes.
Miles de familias están volviendo a los comedores comunitarios. En la red de banco de alimentos la demanda es un 15 por ciento mayor que en el 2007. En el partido de La Matanza la suma de las camas públicas de los hospitales es de 0,4 cada 1000 matanceros, una proporción bajísima. La Organización Mundial de la Salud establece una relación que debe ser 6,3 cada 1000 habitantes.
Es imposible no condenar los crímenes, los robos a que son sometidas las víctimas de la delincuencia y que abarcan las tres clases sociales, familias destruidas, otras que viven en permanente estado de miedo y temor. Nos identificamos con su miedo y su dolor. No podría ser de otra manera. Pero no es disminuyendo la edad de la imputabilidad de los menores de 14 años; como solución final, esto es ingenuo.
Tenemos que recordar que los derechos humanos no pueden quedar sólo asociados en la subjetividad popular al problema de la dictadura y los desaparecidos.
No debe valer más la vida de un desaparecido que la de un niño que muere de hambre, ni de los 27 que mueren por día por causas evitables. La indignación debiera ser la misma, la del joven desaparecido por el crimen de la dictadura y la del niño que muere de hambre en nuestro país.
Los derechos humanos deben ser el desarrollo de los recursos humanos para toda la población argentina. El combate al subdesarrollo de los recursos humanos (alimentación, salud, educación a todos los niños) debe ser prioridad y urgencia para prevenir futuros conflictos sociales. Empezar de abajo asegurándole a la niñez la estabilidad de poder vivir sus propios derechos constitucionales y de poder pensar en un posible futuro con dignidad. Es sólo poder pensar. El que no come no piensa y su arma es la inmediatez. No existen estructuras de demora, como habría dicho el doctor Fernando Ulloa. El hambre es un crimen en nuestro país, un crimen diario que potencia la delincuencia y el crimen organizado. Los ataques a las organizaciones como Pelota de Trapo –a través del rapto de uno de sus chicos, subiéndolos a coches donde son paseados amenazándolos por pertenecer a una organización que se ocupa del hambre y de la indigencia– son un buen ejemplo de la complicidad civil de un gran sector de la población argentina que se niega a identificarse con el otro sector argentino de la población que padece hambre e indigencia. La falta de respuesta frente al hambre es el germen de la complicidad civil. Es de “mal gusto hablar de la desnutrición infantil”. El hambre no es problema para un gran sector de la población. El que come tiene alimentación, educación y salud, sólo puede tener temor a ser saqueado, asesinado por la “animalidad” descripta por Giardinelli.
Desconocemos la subcultura de las zonas más carecientes, su lenguaje, sus valores, sus creencias y sus desesperanzas. Se nace allí en la villa y allí se forman sus valores, sus ideales, nada tienen que ver con los nuestros, que hemos podido alimentarnos, trabajar y estudiar. El programa de Chiche y los dos villeros de La Cava es la visualización práctica de las dos culturas enfrentadas.
El joven villero que sale a robar o matar por dinero, o por el dinero que le ofrecen, sólo siente que ése es su trabajo, no existen en esa subcultura nuestras categorías del bien y del mal, en esos chicos de 13, 14 o 15 años sin ninguna esperanza futura posible para una vida mejor.
Como dice la carta de Posse cuando afirma que el crimen del ingeniero Barrenechea estuvo relacionado con la ausencia de efectivos de Gendarmería en la villa, “en tanto no se solucione la ausencia del Estado en la villa, seguirán presentes la inseguridad, la desigualdad, la injusticia, el hambre, la mortalidad infantil, la deserción escolar, la pasta base y la prostitución infantil –y agrega–, la respuesta no debe buscarse en el Código Penal sino en la Constitución nacional”.
Allí está el germen de la formación de la delincuencia infantil y sus tremendas consecuencias actuales.
Insisto, el bien y el mal tienen distintos valores y códigos. Son los hustler, del ghetto negro de Chicago, que la familia espera ávidamente para recibir dinero que viene de los robos, asesinatos y drogas.
La ausencia de una política de Estado frente al retiro de fondos destinados a la ayuda social fue el origen del crimen juvenil. Los chicos de La Matanza y de La Cava son nuestros pequeños hustler.
No nos olvidemos que la pandilla juvenil más sangrienta en Latinoamérica, los maras, fue el origen de una mayor represión a los jóvenes en El Salvador. Hoy los maras han constituido un ejército temible de delincuentes infantiles que existen ya en Latinoamérica.
En la lenta recuperación de una justicia social donde los derechos devuelvan la dignidad a los muchos que la carecen, muchos de ellos ni saben que la carecen. Se ha perdido en esa subcultura de animalidad el derecho a tener derechos.
No más cárceles sino mejores instituciones que se ocupen de la infancia, devolviéndoles los derechos fundamentales de poder vivir y desarrollarse. No deben nacer condenados. La dignidad que fue devuelta a los indígenas de Evo Morales o a los cabecitas negras de Perón sólo consiste en ser personas y no vidas desperdiciadas, vidas no vividas, que merecen ser vividas.
* Psicoanalista, autor y director teatral.
Por Eduardo Pavlovsky *
Existía una cultura de la complicidad civil durante la dictadura. Hoy también existe una cultura de la complicidad civil en relación con el problema del hambre y la desnutrición infantil en la democracia. Es un abordaje social cultural. Como dice Giardinelli en PáginaI12: “Nuestro presente sociocultural configurado por entre 10 y 15 millones de compatriotas carentes de esperanzas, muchos de ellos en estado de animalidad (subrayado mío). Eso no se debe a un cataclismo ni es un flagelo natural, sino que es resultado de políticas que aquí se aplicaron y es urgente revertir, pero en serio y definitivamente, lo que implica exigir a las autoridades urgentes medidas reparadoras”.
El intendente Gustavo Posse dijo que el crimen del ingeniero Barrenechea está relacionado con el retiro de efectivos de Gendarmería en la villa La Cava. Alguien le contestó: “El triste suceso está relacionado con la ausencia de educación, de salud, de trabajo, de buena alimentación, de los derechos fundamentales del hombre: ausencia de igualdad, ausencia de oportunidades, ausencia de políticas que tiendan a preservar la dignidad humana, en ese asentamiento y en otros muchos puntos de la República”.
Dicen que los pibes de La Matanza son reclutados por organizaciones para cometer robos en otros puntos suburbanos. Los pibes se “entrenan” porque el reclutador les paga 500 pesos por cometer asaltos, robos o asesinatos que sufren todos los días principalmente las casas de la zona norte. Dicen que los preparan drogándolos antes de llevarlos al lugar indicado.
La lógica de un pibe de La Matanza no es la lógica de un pibe de Capital o San Isidro. Son dos o tres generaciones donde los valores se han transformado en la cultura villera sobre el hacinamiento, la promiscuidad, la falta de higiene, agua potable y de la carencia de recursos humanos para vivir con dignidad. La desigualdad social hoy es más amplia que nunca y también influye en este tipo de producción de subjetividades.
En la provincia de Buenos Aires, entre los 15 y los 20 años los jóvenes piensan que dentro de cinco años van a estar muertos o excluidos (encuesta del Ministerio de Desarrollo Social). No pueden pensar ni imaginar el futuro. Y no poder imaginar un futuro o un proyecto los convierte en un ser de otra cultura, formada por otros valores, por otros ideales, además de ser jóvenes que han convivido con tres generaciones sin trabajo.
Había que ver el desconcierto de Chiche Gelblung con dos jóvenes de La Cava que llevó a su audición televisiva. Chiche le preguntó a uno de ellos por una camisa Nike que llevaba puesta. El joven le contestó: “¿No te gusta que la tenga yo, no?”. Y agregó: “Esta ropa es sólo para tipos como vos, cuánto ganás aquí, decímelo, vos debés tener mucha guita y te podés comprar muchas cosas”. Y se inició un diálogo imposible, suscitado por el joven adolescente de La Cava y un Chiche desconcertado y desconocido que parecía someterse a un interrogatorio. Nunca lo vi tan incómodo en una entrevista, porque evidentemente es un periodista muy inteligente, pero acá se enfrentaban dos culturas diferentes.
Miles de familias están volviendo a los comedores comunitarios. En la red de banco de alimentos la demanda es un 15 por ciento mayor que en el 2007. En el partido de La Matanza la suma de las camas públicas de los hospitales es de 0,4 cada 1000 matanceros, una proporción bajísima. La Organización Mundial de la Salud establece una relación que debe ser 6,3 cada 1000 habitantes.
Es imposible no condenar los crímenes, los robos a que son sometidas las víctimas de la delincuencia y que abarcan las tres clases sociales, familias destruidas, otras que viven en permanente estado de miedo y temor. Nos identificamos con su miedo y su dolor. No podría ser de otra manera. Pero no es disminuyendo la edad de la imputabilidad de los menores de 14 años; como solución final, esto es ingenuo.
Tenemos que recordar que los derechos humanos no pueden quedar sólo asociados en la subjetividad popular al problema de la dictadura y los desaparecidos.
No debe valer más la vida de un desaparecido que la de un niño que muere de hambre, ni de los 27 que mueren por día por causas evitables. La indignación debiera ser la misma, la del joven desaparecido por el crimen de la dictadura y la del niño que muere de hambre en nuestro país.
Los derechos humanos deben ser el desarrollo de los recursos humanos para toda la población argentina. El combate al subdesarrollo de los recursos humanos (alimentación, salud, educación a todos los niños) debe ser prioridad y urgencia para prevenir futuros conflictos sociales. Empezar de abajo asegurándole a la niñez la estabilidad de poder vivir sus propios derechos constitucionales y de poder pensar en un posible futuro con dignidad. Es sólo poder pensar. El que no come no piensa y su arma es la inmediatez. No existen estructuras de demora, como habría dicho el doctor Fernando Ulloa. El hambre es un crimen en nuestro país, un crimen diario que potencia la delincuencia y el crimen organizado. Los ataques a las organizaciones como Pelota de Trapo –a través del rapto de uno de sus chicos, subiéndolos a coches donde son paseados amenazándolos por pertenecer a una organización que se ocupa del hambre y de la indigencia– son un buen ejemplo de la complicidad civil de un gran sector de la población argentina que se niega a identificarse con el otro sector argentino de la población que padece hambre e indigencia. La falta de respuesta frente al hambre es el germen de la complicidad civil. Es de “mal gusto hablar de la desnutrición infantil”. El hambre no es problema para un gran sector de la población. El que come tiene alimentación, educación y salud, sólo puede tener temor a ser saqueado, asesinado por la “animalidad” descripta por Giardinelli.
Desconocemos la subcultura de las zonas más carecientes, su lenguaje, sus valores, sus creencias y sus desesperanzas. Se nace allí en la villa y allí se forman sus valores, sus ideales, nada tienen que ver con los nuestros, que hemos podido alimentarnos, trabajar y estudiar. El programa de Chiche y los dos villeros de La Cava es la visualización práctica de las dos culturas enfrentadas.
El joven villero que sale a robar o matar por dinero, o por el dinero que le ofrecen, sólo siente que ése es su trabajo, no existen en esa subcultura nuestras categorías del bien y del mal, en esos chicos de 13, 14 o 15 años sin ninguna esperanza futura posible para una vida mejor.
Como dice la carta de Posse cuando afirma que el crimen del ingeniero Barrenechea estuvo relacionado con la ausencia de efectivos de Gendarmería en la villa, “en tanto no se solucione la ausencia del Estado en la villa, seguirán presentes la inseguridad, la desigualdad, la injusticia, el hambre, la mortalidad infantil, la deserción escolar, la pasta base y la prostitución infantil –y agrega–, la respuesta no debe buscarse en el Código Penal sino en la Constitución nacional”.
Allí está el germen de la formación de la delincuencia infantil y sus tremendas consecuencias actuales.
Insisto, el bien y el mal tienen distintos valores y códigos. Son los hustler, del ghetto negro de Chicago, que la familia espera ávidamente para recibir dinero que viene de los robos, asesinatos y drogas.
La ausencia de una política de Estado frente al retiro de fondos destinados a la ayuda social fue el origen del crimen juvenil. Los chicos de La Matanza y de La Cava son nuestros pequeños hustler.
No nos olvidemos que la pandilla juvenil más sangrienta en Latinoamérica, los maras, fue el origen de una mayor represión a los jóvenes en El Salvador. Hoy los maras han constituido un ejército temible de delincuentes infantiles que existen ya en Latinoamérica.
En la lenta recuperación de una justicia social donde los derechos devuelvan la dignidad a los muchos que la carecen, muchos de ellos ni saben que la carecen. Se ha perdido en esa subcultura de animalidad el derecho a tener derechos.
No más cárceles sino mejores instituciones que se ocupen de la infancia, devolviéndoles los derechos fundamentales de poder vivir y desarrollarse. No deben nacer condenados. La dignidad que fue devuelta a los indígenas de Evo Morales o a los cabecitas negras de Perón sólo consiste en ser personas y no vidas desperdiciadas, vidas no vividas, que merecen ser vividas.
* Psicoanalista, autor y director teatral.
MODELO DE ESTADO RENTISTICO FINANCIERO O NEOLIBERAL O MINIMO:
· 1976
· Gobierno militar-TERRORISMO DE ESTADO
· Endeudamiento creciente del Estado
· Dependencia de los EE.UU.
· Liberalización del sistema financiero
· Redistribución de ingresos adversa a los asalariado
Desindustrilización, desempleo masivo.
El plan económico de la feroz dictadura, provocó un gran cambio en la economía argentina.
Se buscó concentrar la producción en algunas pocas empresas que pudieran competir con el mercado mundial, dejando de lado los derechos laborales obtenidos hasta entonces por los trabajadores, provocando el cierre de grandes y pequeñas industrias de capital nacional en consecuencia los puestos de trabajo disminuyeron al igual que los salarios y se multiplico la deuda externa.
Este sistema destruyo el sistema productivo facilitando el ingreso masivo de importaciones. Todo esto fue posible por supuesto mediante la violencia, el avasallamiento de todos los derechos del ciudadano, secuestro, desaparición, asesinato, represión, la aplicación de la pena de muerte “por supuesto clandestina”, aplicando de todas estas maneras el terror entre los ciudadanos y atentando contra cualquier persona que tuviera alguna ideología diferente ala de los dictadores, en varias oportunidades la gente trato de hacer sentir su voz pero eran duramente reprimidos.
En medio de la enorme crisis, se convoco ala gente, en la misma Plaza de Mayo en la cual había sido reprimida reiteras veces, para “celebrar” el comienzo de la “guerra” en Malvinas. Esta “aventura” militar fue un fracaso, con miles de soldados muertos ya que no poseían el entrenamiento y equipamiento necesario, esto llevo a mas movilizaciones sociales y a la crisis de la dictadura que finalmente fue derrotada hacia 1983 donde hubo nuevamente elecciones en forma democrática y asumió el cargo Alfonsín.
Yo creo que hoy tenemos un país que vive en una democracia temblorosa, pero en fin democracia, por supuesto siguen habiendo problemas económicos y reclamos de los trabajadores, aunque el estado no responde con violencia pero si con indiferencia. Todo este problema que surgió con el campo nos lleva a estar parados mirando como el gobierno de nuestro país y el campo se pelean, mientras nosotros pagamos el aumento de precio, el desabastecimiento, etc.
Y encima estar pendiente de que ningún “vivo” aproveche el conflicto, creo que no solo hay que culpar al gobierno de corrupto y demás, sino que creo que hay muchos argentinos que también lo son, creo que hay que cambiar en conjunto y no pensar que “porque el gobierno lo hace ¿por que no lo podemos hacer nosotros?” Eso para mi esta muy mal, por que si todos nos basamos en esa ideología esto seria un desastre.
Me gustaría tener un país con gobernantes que no hagan promesas que ni siquiera saben si las pueden cumplir. Que la gente que tiene tanto no sea tan avarienta, seamos un poco más humanos hay gente que en muchas partes muere de hambre.
Que haya trabajo más digno, por que todo aumenta y aumenta, pero para que aumenten los salarios hay que hacer un monumento o algo así. Que se les de más oportunidades a aquellos que se los juzga por su apariencia, porque así siempre consiguen empleo los que tienen y pueden, pero los que no tienen se los margina sin darle oportunidad de crecer, aquel que nunca tuvo nada va a tener seguramente más ganas de trabajar y progresar que otros que tal vez tuvieron un poco más. Ojala que esto cambiase aunque sea un poquito, para que por sobre todo vivamos en paz, paz dada por la justicia social.
2º TRABAJO
Están todos los recursos para que seamos un país altamente desarrollado. Lamentablemente los gobiernos que nos han tocado, nos han hecho retroceder hasta casi el nivel de no existir (2001). Tenemos todos los climas, tenemos todos los recursos ganaderos, de agricultura, de minería, de petróleo. Lo que se nos ocurra producir, aquí se podría hacer. Y?
Hace años esperamos la revolución productiva que un presidente nos prometió. Pero fuimos giles y le regalamos 10 años de nuestras vidas. Se afanaron todo!!.Y todavía queda para robar porque donde hay un puesto político se pelean para conseguirlo, nos mienten, se llenan los bolsillos y de las promesas realizadas bueno, con suerte tal vez una!. Todos queremos un país mejor, pero hasta cuando vamos a esperar. Ahora les viene como añillo al dedo el tema de la crisis mundial. Es como que la culpa la tienen los otros, y con eso pretenden tapar la ineficiencia de toda una historia.
Los países que quedaron destruidos después de la guerra mundial, hoy son potencias y eso se debe a la buena administración, y al trabajo de la gente. Hay demasiada avivada, ese es el tema. Si le sumamos la ineficiencia de los que nos manejan da como resultado el lugar que hemos conseguido en el mundo.
Esto también depende de todos nosotros, las cosas también van desde abajo hacia arriba. Un policía o cualquier ciudadano, no te pueden hablar de que los políticos son todos ladrones si él mismo es el que acepta la coima o no hace las cosas como corresponde.
Con respecto a la crisis, habrá que cuidar que el primer mundo no la descargue afuera, para que nos afecte a todos los latinoamericanos, por ejemplo. Total “ya estamos acostumbrados a las crisis”, ellos no y se enloquecen y empeorarán.Los argentinos (pese a los chupa medias de yankis locales) mantenemos la calma y seguimos consumiendo, no corremos tras el dólar, lo importante es seguir así, no retraernos. Hoy el Gobierno nacional en esto parece estar en la misma sintonía.Pero tenemos que tratar de controlar y por qué no sacar todas la empresas con capitales extranjeros para crear más industrias nacionales o regionales y sacarnos la idea de copiar a estos "maestros de la economía" que miren como están ahora, bebiendo de su propia medicina, la misma que nos vendieron a nosotros.
Me parece muy buena la idea de formar la UNASUR (UNION DE NACIONES DEL SUR: ARGENTINA, VENEZUELA, BRASIL, PARAGUAY, CHILE, BOLIVIA, ETC). Integración que no es sólo económica sino también política, social, cultural y que los países se agrupen en defensa de las DEMOCRACIAS POPULARES, que creen OBRAS COMUNES como la del gaseoducto pensando en un futuro sin estos recursos, que traten de crear un Banco de ayuda que supere a los de “ayuda internacional” como el FMI y el Bco. Mundial. Todo esto podría ser una muy buena forma de empezar a deshacerse de ellos.
MARIA JULIA. 5TO A- E.E.T. 623
18/11/2008
· Gobierno militar-TERRORISMO DE ESTADO
· Endeudamiento creciente del Estado
· Dependencia de los EE.UU.
· Liberalización del sistema financiero
· Redistribución de ingresos adversa a los asalariado
Desindustrilización, desempleo masivo.
El plan económico de la feroz dictadura, provocó un gran cambio en la economía argentina.
Se buscó concentrar la producción en algunas pocas empresas que pudieran competir con el mercado mundial, dejando de lado los derechos laborales obtenidos hasta entonces por los trabajadores, provocando el cierre de grandes y pequeñas industrias de capital nacional en consecuencia los puestos de trabajo disminuyeron al igual que los salarios y se multiplico la deuda externa.
Este sistema destruyo el sistema productivo facilitando el ingreso masivo de importaciones. Todo esto fue posible por supuesto mediante la violencia, el avasallamiento de todos los derechos del ciudadano, secuestro, desaparición, asesinato, represión, la aplicación de la pena de muerte “por supuesto clandestina”, aplicando de todas estas maneras el terror entre los ciudadanos y atentando contra cualquier persona que tuviera alguna ideología diferente ala de los dictadores, en varias oportunidades la gente trato de hacer sentir su voz pero eran duramente reprimidos.
En medio de la enorme crisis, se convoco ala gente, en la misma Plaza de Mayo en la cual había sido reprimida reiteras veces, para “celebrar” el comienzo de la “guerra” en Malvinas. Esta “aventura” militar fue un fracaso, con miles de soldados muertos ya que no poseían el entrenamiento y equipamiento necesario, esto llevo a mas movilizaciones sociales y a la crisis de la dictadura que finalmente fue derrotada hacia 1983 donde hubo nuevamente elecciones en forma democrática y asumió el cargo Alfonsín.
Yo creo que hoy tenemos un país que vive en una democracia temblorosa, pero en fin democracia, por supuesto siguen habiendo problemas económicos y reclamos de los trabajadores, aunque el estado no responde con violencia pero si con indiferencia. Todo este problema que surgió con el campo nos lleva a estar parados mirando como el gobierno de nuestro país y el campo se pelean, mientras nosotros pagamos el aumento de precio, el desabastecimiento, etc.
Y encima estar pendiente de que ningún “vivo” aproveche el conflicto, creo que no solo hay que culpar al gobierno de corrupto y demás, sino que creo que hay muchos argentinos que también lo son, creo que hay que cambiar en conjunto y no pensar que “porque el gobierno lo hace ¿por que no lo podemos hacer nosotros?” Eso para mi esta muy mal, por que si todos nos basamos en esa ideología esto seria un desastre.
Me gustaría tener un país con gobernantes que no hagan promesas que ni siquiera saben si las pueden cumplir. Que la gente que tiene tanto no sea tan avarienta, seamos un poco más humanos hay gente que en muchas partes muere de hambre.
Que haya trabajo más digno, por que todo aumenta y aumenta, pero para que aumenten los salarios hay que hacer un monumento o algo así. Que se les de más oportunidades a aquellos que se los juzga por su apariencia, porque así siempre consiguen empleo los que tienen y pueden, pero los que no tienen se los margina sin darle oportunidad de crecer, aquel que nunca tuvo nada va a tener seguramente más ganas de trabajar y progresar que otros que tal vez tuvieron un poco más. Ojala que esto cambiase aunque sea un poquito, para que por sobre todo vivamos en paz, paz dada por la justicia social.
2º TRABAJO
Están todos los recursos para que seamos un país altamente desarrollado. Lamentablemente los gobiernos que nos han tocado, nos han hecho retroceder hasta casi el nivel de no existir (2001). Tenemos todos los climas, tenemos todos los recursos ganaderos, de agricultura, de minería, de petróleo. Lo que se nos ocurra producir, aquí se podría hacer. Y?
Hace años esperamos la revolución productiva que un presidente nos prometió. Pero fuimos giles y le regalamos 10 años de nuestras vidas. Se afanaron todo!!.Y todavía queda para robar porque donde hay un puesto político se pelean para conseguirlo, nos mienten, se llenan los bolsillos y de las promesas realizadas bueno, con suerte tal vez una!. Todos queremos un país mejor, pero hasta cuando vamos a esperar. Ahora les viene como añillo al dedo el tema de la crisis mundial. Es como que la culpa la tienen los otros, y con eso pretenden tapar la ineficiencia de toda una historia.
Los países que quedaron destruidos después de la guerra mundial, hoy son potencias y eso se debe a la buena administración, y al trabajo de la gente. Hay demasiada avivada, ese es el tema. Si le sumamos la ineficiencia de los que nos manejan da como resultado el lugar que hemos conseguido en el mundo.
Esto también depende de todos nosotros, las cosas también van desde abajo hacia arriba. Un policía o cualquier ciudadano, no te pueden hablar de que los políticos son todos ladrones si él mismo es el que acepta la coima o no hace las cosas como corresponde.
Con respecto a la crisis, habrá que cuidar que el primer mundo no la descargue afuera, para que nos afecte a todos los latinoamericanos, por ejemplo. Total “ya estamos acostumbrados a las crisis”, ellos no y se enloquecen y empeorarán.Los argentinos (pese a los chupa medias de yankis locales) mantenemos la calma y seguimos consumiendo, no corremos tras el dólar, lo importante es seguir así, no retraernos. Hoy el Gobierno nacional en esto parece estar en la misma sintonía.Pero tenemos que tratar de controlar y por qué no sacar todas la empresas con capitales extranjeros para crear más industrias nacionales o regionales y sacarnos la idea de copiar a estos "maestros de la economía" que miren como están ahora, bebiendo de su propia medicina, la misma que nos vendieron a nosotros.
Me parece muy buena la idea de formar la UNASUR (UNION DE NACIONES DEL SUR: ARGENTINA, VENEZUELA, BRASIL, PARAGUAY, CHILE, BOLIVIA, ETC). Integración que no es sólo económica sino también política, social, cultural y que los países se agrupen en defensa de las DEMOCRACIAS POPULARES, que creen OBRAS COMUNES como la del gaseoducto pensando en un futuro sin estos recursos, que traten de crear un Banco de ayuda que supere a los de “ayuda internacional” como el FMI y el Bco. Mundial. Todo esto podría ser una muy buena forma de empezar a deshacerse de ellos.
MARIA JULIA. 5TO A- E.E.T. 623
18/11/2008
sábado, 15 de noviembre de 2008
Catorce años. (Otra forma de pensar la Inseguridad y sus causas)
Por Sandra Russo
Catorce años tienen las AFJP, escucho, y pienso en los chicos de catorce años. Hace catorce años la oposición a Menem no logró perforar el relato blindado que bajaba desde el poder político, pero era legitimado por el poder económico y multiplicado por el poder mediático. El Estado elefante había dejado en el imaginario colectivo a la empleada pública de Gasalla, que atendía al público limándose las uñas y gritaba “¡Atrááás, atrááás!”. La palabra eficiencia vino a arrasar con esa empleada: fue reemplazada por promotoras de buenas piernas y sonrisa muy amable que regalaban pins y calcomanías de las AFJP.
Hace catorce años, sin embargo, era bastante claro lo que estaba pasando. Y aun con un Estado corrupto como el del menemato, sólo fue posible rediseñar los sectores público y privado de una manera tan grotesca gracias a una obnubilación colectiva que hizo creer a muchos hombres y mujeres que cuando fueran viejos serían esos ancianos atléticos y vigorosos que hacían trekking en las publicidades de las AFJP.
Cuando teníamos una secretaria de Medio Ambiente que salía envuelta en pieles en fotografías de estudio, cuando íbamos a traspasar en dos horas la estratosfera, cuando se desviaba la investigación del atentado a la AMIA, cuando teníamos esa Corte Suprema, cuando los grandes medios tomaban como algo pintoresco que el presidente jugara al tenis y sus competidores se dejaran ganar.
Hace catorce años, cuando nacían los chicos que hoy para muchos, incluso y especialmente para el gobernador Scioli, deberían ser imputables, nosotros éramos como sociedad todo eso: un amasijo de jodidos y confundidos y sobornados por la fiebre del electrodoméstico y el viaje a Miami. Y esa generación que se acopló a la vida en esos años, en su amplia mayoría, estaría destinada al paco, al cartón, al plan, al tetra, al limpiaparabrisas, al arrebato o al crimen. Fue un acto de cobardía no ver entero el modelo que se estaba sembrando: de él iban a brotar, por la lógica de su propia genética, sectores con muchos bienes acumulados y sectores sin nada que perder. Una sociedad mínimamente civilizada debería preocuparse siempre de que absolutamente todos sus miembros tengan algo que perder.
Comida, trabajo, salud, educación. Son los cuatro jinetes de algo así como la seguridad. Si los esfuerzos colectivos a través del Estado se aunaran para que la comida, el trabajo, la salud y la educación llegaran a todos los rincones del país en dosis aceptables, es muy probable que el efecto colateral de esa política sería algo así como la seguridad. Digo “algo así” porque el delito no es extirpable de ningún modelo, pero es bastante claro que si las necesidades básicas de todos los habitantes de este país fueran cubiertas, habría muchos menos pibes rifando sus vidas o cegando otras.
Pienso en los chicos pobres de catorce años, en el relato social que meció su infancia, en historias de vida que cualquiera conoce y que enloquecerían a cualquier vecino de Palermo Freud. Pienso en las pérdidas que todo chico pobre de catorce años tiene que elaborar. Pérdidas que ni siquiera pueden pensarse como tales, con el dolor que implica perder. Los pibes pobres de catorce años perdieron antes de nacer casi todos los derechos que los haría sujetos sociales responsables: el derecho a la vivienda, al alimento, a la escuela. Nada de eso los esperaba como esperaba el amoroso cuarto preparado la llegada del bebé de clase media.
La idea misma de bebé ha sido susceptible de divisiones clasistas, en esta sociedad hipócrita e hiperclasista: el bebé de la lavandina, ese que tiene una mamá que usa productos especiales para desinfectar los juguetes y que siempre tiene en la heladera postrecitos con calcio y hierro, y el bebé que carga la señora en el semáforo, el bebé del soborno emocional, el bebé prestado, el que pretende conmover y provoca rechazo. Ese bebé es sólo visto como un fruto de la promiscuidad de los pobres o como una herramienta para la limosna. Uno es el bebé que quizá ya tenga o vaya a tener un hermanito, y el otro es el bebé que la mirada social juzga “de más”, como si algunas mujeres parieran hijos y otras parieran apenas más bocas que alimentar. Uno es el bebé producto del amor de sus padres, y el otro es el producto de un apareamiento.
Los pibes pobres de catorce años han sido bebés del segundo tipo. No es después de un asalto o de un crimen que esta sociedad debería pensar en ellos. Es antes. Pensar en ellos como acreedores nerviosos. Pensar en ellos como los otros que podrían ser hoy si la vida los hubiese recibido con el saludo mullido de las oportunidades. Reflexionar sobre la adolescencia pobre sólo después de un asalto o un crimen es un latigazo más sobre sus lomos.
Lo peor es que ellos no esperan otra cosa.
Catorce años tienen las AFJP, escucho, y pienso en los chicos de catorce años. Hace catorce años la oposición a Menem no logró perforar el relato blindado que bajaba desde el poder político, pero era legitimado por el poder económico y multiplicado por el poder mediático. El Estado elefante había dejado en el imaginario colectivo a la empleada pública de Gasalla, que atendía al público limándose las uñas y gritaba “¡Atrááás, atrááás!”. La palabra eficiencia vino a arrasar con esa empleada: fue reemplazada por promotoras de buenas piernas y sonrisa muy amable que regalaban pins y calcomanías de las AFJP.
Hace catorce años, sin embargo, era bastante claro lo que estaba pasando. Y aun con un Estado corrupto como el del menemato, sólo fue posible rediseñar los sectores público y privado de una manera tan grotesca gracias a una obnubilación colectiva que hizo creer a muchos hombres y mujeres que cuando fueran viejos serían esos ancianos atléticos y vigorosos que hacían trekking en las publicidades de las AFJP.
Cuando teníamos una secretaria de Medio Ambiente que salía envuelta en pieles en fotografías de estudio, cuando íbamos a traspasar en dos horas la estratosfera, cuando se desviaba la investigación del atentado a la AMIA, cuando teníamos esa Corte Suprema, cuando los grandes medios tomaban como algo pintoresco que el presidente jugara al tenis y sus competidores se dejaran ganar.
Hace catorce años, cuando nacían los chicos que hoy para muchos, incluso y especialmente para el gobernador Scioli, deberían ser imputables, nosotros éramos como sociedad todo eso: un amasijo de jodidos y confundidos y sobornados por la fiebre del electrodoméstico y el viaje a Miami. Y esa generación que se acopló a la vida en esos años, en su amplia mayoría, estaría destinada al paco, al cartón, al plan, al tetra, al limpiaparabrisas, al arrebato o al crimen. Fue un acto de cobardía no ver entero el modelo que se estaba sembrando: de él iban a brotar, por la lógica de su propia genética, sectores con muchos bienes acumulados y sectores sin nada que perder. Una sociedad mínimamente civilizada debería preocuparse siempre de que absolutamente todos sus miembros tengan algo que perder.
Comida, trabajo, salud, educación. Son los cuatro jinetes de algo así como la seguridad. Si los esfuerzos colectivos a través del Estado se aunaran para que la comida, el trabajo, la salud y la educación llegaran a todos los rincones del país en dosis aceptables, es muy probable que el efecto colateral de esa política sería algo así como la seguridad. Digo “algo así” porque el delito no es extirpable de ningún modelo, pero es bastante claro que si las necesidades básicas de todos los habitantes de este país fueran cubiertas, habría muchos menos pibes rifando sus vidas o cegando otras.
Pienso en los chicos pobres de catorce años, en el relato social que meció su infancia, en historias de vida que cualquiera conoce y que enloquecerían a cualquier vecino de Palermo Freud. Pienso en las pérdidas que todo chico pobre de catorce años tiene que elaborar. Pérdidas que ni siquiera pueden pensarse como tales, con el dolor que implica perder. Los pibes pobres de catorce años perdieron antes de nacer casi todos los derechos que los haría sujetos sociales responsables: el derecho a la vivienda, al alimento, a la escuela. Nada de eso los esperaba como esperaba el amoroso cuarto preparado la llegada del bebé de clase media.
La idea misma de bebé ha sido susceptible de divisiones clasistas, en esta sociedad hipócrita e hiperclasista: el bebé de la lavandina, ese que tiene una mamá que usa productos especiales para desinfectar los juguetes y que siempre tiene en la heladera postrecitos con calcio y hierro, y el bebé que carga la señora en el semáforo, el bebé del soborno emocional, el bebé prestado, el que pretende conmover y provoca rechazo. Ese bebé es sólo visto como un fruto de la promiscuidad de los pobres o como una herramienta para la limosna. Uno es el bebé que quizá ya tenga o vaya a tener un hermanito, y el otro es el bebé que la mirada social juzga “de más”, como si algunas mujeres parieran hijos y otras parieran apenas más bocas que alimentar. Uno es el bebé producto del amor de sus padres, y el otro es el producto de un apareamiento.
Los pibes pobres de catorce años han sido bebés del segundo tipo. No es después de un asalto o de un crimen que esta sociedad debería pensar en ellos. Es antes. Pensar en ellos como acreedores nerviosos. Pensar en ellos como los otros que podrían ser hoy si la vida los hubiese recibido con el saludo mullido de las oportunidades. Reflexionar sobre la adolescencia pobre sólo después de un asalto o un crimen es un latigazo más sobre sus lomos.
Lo peor es que ellos no esperan otra cosa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)