domingo, 28 de septiembre de 2008
El país que quiere existir
Una inmensa explosión de gas: eso fue el alzamiento popular que sacudió a toda Bolivia y culminó con la renuncia del presidente Sánchez de Lozada, que se fugó dejando tras sí un tendal de muertos.
El gas iba a ser enviado a California, a precio ruin y a cambio de mezquinas regalías, a través de tierras chilenas que en otros tiempos habían sido bolivianas. La salida del gas por un puerto de Chile echó sal a la herida, en un país que desde hace más de un siglo viene exigiendo, en vano, la recuperación del camino hacia el mar que perdió en 1883, en la guerra que Chile ganó.
Pero la ruta del gas no fue el motivo más importante de la furia que ardió por todas partes. Otra fuente esencial tuvo la indignación popular, que el gobierno respondió a balazos, como es costumbre, regando de muertos las calles y los caminos. La gente se ha alzado porque se niega a aceptar que ocurra con el gas lo que antes ocurrió con la plata, el salitre, el estaño y todo lo demás.
La memoria duele y enseña: los recursos naturales no renovables se van sin decir adiós, y jamás regresan.
Allá por 1870, un diplomático inglés sufrió en Bolivia un desagradable incidente. El dictador Mariano Melgarejo le ofreció un vaso de chicha, la bebida nacional hecha de maíz fermentado, y el diplomático agradeció pero dijo que prefería chocolate. Melgarejo, con su habitual delicadeza, lo obligó a beber una enorme tinaja llena de chocolate y después lo paseó en un burro, montado al revés, por las calles de la ciudad de La Paz. Cuando la reina Victoria, en Londres, se enteró del asunto, mandó traer un mapa, tachó el país con una cruz de tiza y sentenció: “Bolivia no existe”.
Varias veces escuché esta historia. ¿Habrá ocurrido así? Puede que sí, puede que no.
Pero la frase ésa, atribuida a la arrogancia imperial, se puede leer también como una involuntaria síntesis de la atormentada historia del pueblo boliviano. La tragedia se repite, girando como una calesita: desde hace cinco siglos, la fabulosa riqueza de Bolivia maldice a los bolivianos, que son los pobres más pobres de América del Sur. “Bolivia no existe”: no existe para sus hijos.
Allá en la época colonial, la plata de Potosí fue, durante más de dos siglos, el principal alimento del desarrollo capitalista de Europa. “Vale un Potosí”, se decía, para elogiar lo que no tenía precio.
A mediados del siglo dieciséis, la ciudad más poblada, más cara y más derrochona del mundo brotó y creció al pie de la montaña que manaba plata. Esa montaña, el llamado Cerro Rico, tragaba indios.
“Estaban los caminos cubiertos, que parecía que se mudaba el reino”, escribió un rico minero de Potosí: las comunidades se vaciaban de hombres, que de todas partes marchaban, prisioneros, rumbo a la boca que conducía a los socavones. Afuera, temperaturas de hielo. Adentro, el infierno. De cada diez que entraban, sólo tres salían vivos. Pero los condenados a la mina, que poco duraban, generaban la fortuna de los banqueros flamencos, genoveses y alemanes, acreedores de la corona española, y eran esos indios quienes hacían posible la acumulación de capitales que convirtió a Europa en lo que Europa es.
¿Qué quedó en Bolivia, de todo eso? Una montaña hueca, una incontable cantidad de indios asesinados por extenuación y unos cuantos palacios habitados por fantasmas.
En el siglo diecinueve, cuando Bolivia fue derrotada en la llamada Guerra del Pacífico, no sólo perdió su salida al mar y quedó acorralada en el corazón de América del Sur. También perdió su salitre.
La historia oficial, que es historia militar, cuenta que Chile ganó esa guerra; pero la historia real comprueba que el vencedor fue el empresario británico John Thomas North. Sin disparar un tiro ni gastar un penique, North conquistó territorios que habían sido de Bolivia y de Perú y se convirtió en el rey del salitre, que era por entonces el fertilizante imprescindible para alimentar las cansadas tierras de Europa.
En el siglo veinte, Bolivia fue el principal abastecedor de estaño en el mercado internacional.
Los envases de hojalata, que dieron fama a Andy Warlhol, provenían de las minas que producían estaño y viudas. En la profundidad de los socavones, el implacable polvo de sílice mataba por asfixia. Los obreros pudrían sus pulmones para que el mundo pudiera consumir estaño barato.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Bolivia contribuyó a la causa aliada vendiendo su mineral a un precio diez veces más bajo que el bajo precio de siempre. Los salarios obreros se redujeron a la nada, hubo huelga, las ametralladoras escupieron fuego. Simón Patiño, dueño del negocio y amo del país, no tuvo que pagar indemnizaciones, porque la matanza por metralla no es accidente de trabajo.
Por entonces, don Simón pagaba cincuenta dólares anuales de impuesto a la renta, pero pagaba mucho más al presidente de la nación y a todo su gabinete.
El había sido un muerto de hambre tocado por la varita mágica de la diosa Fortuna. Sus nietas y nietos ingresaron a la nobleza europea. Se casaron con condes, marqueses y parientes de reyes.
Cuando la revolución de 1952 destronó a Patiño y nacionalizó el estaño, era poco el mineral que quedaba. No más que los restos de medio siglo de desaforada explotación al servicio del mercado mundial.
Hace más de cien años, el historiador Gabriel René Moreno descubrió que el pueblo boliviano era “celularmente incapaz”. El había puesto en la balanza el cerebro indígena y el cerebro mestizo, y había comprobado que pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca.
Ha pasado el tiempo, y el país que no existe sigue enfermo de racismo.
Pero el país que quiere existir, donde la mayoría indígena no tiene vergüenza de ser lo que es, no escupe al espejo.
Esa Bolivia, harta de vivir en función del progreso ajeno, es el país de verdad. Su historia, ignorada, abunda en derrotas y traiciones, pero también en milagros de esos que son capaces de hacer los despreciados cuando dejan de despreciarse a sí mismos y cuando dejan de pelearse entre ellos.
Hechos asombrosos, de mucho brío, están ocurriendo, sin ir más lejos, en estos tiempos que corren.
En el año 2000, un caso único en el mundo: una pueblada desprivatizó el agua. La llamada “guerra del agua” ocurrió en Cochabamba. Los campesinos marcharon desde los valles y bloquearon la ciudad, y también la ciudad se alzó. Les contestaron con balas y gases, el gobierno decretó el estado de sitio. Pero la rebelión colectiva continuó, imparable, hasta que en la embestida final el agua fue arrancada de manos de la empresa Bechtel y la gente recuperó el riego de sus cuerpos y de sus sembradíos. (La empresa Bechtel, con sede en California, recibe ahora el consuelo del presidente Bush, que le regala contratos millonarios en Irak.)
Hace unos meses, otra explosión popular, en toda Bolivia, venció nada menos que al Fondo Monetario Internacional. El Fondo vendió cara su derrota, cobró más de treinta vidas asesinadas por las llamadas fuerzas del orden, pero el pueblo cumplió su hazaña. El gobierno no tuvo más remedio que anular el impuesto a los salarios, que el Fondo había mandado aplicar.
Ahora, es la guerra del gas. Bolivia contiene enormes reservas de gas natural. Sánchez de Lozada había llamado capitalizació n a su privatización mal disimulada, pero el país que quiere existir acaba de demostrar que no tiene mala memoria. ¿Otra vez la vieja historia de la riqueza que se evapora en manos ajenas? “El gas es nuestro derecho”, proclamaban las pancartas en las manifestaciones. La gente exigía y seguirá exigiendo que el gas se ponga al servicio de Bolivia, en lugar de que Bolivia se someta, una vez más, a la dictadura de su subsuelo. El derecho a la autodeterminació n, que tanto se invoca y tan poco se respeta, empieza por ahí.
La desobediencia popular ha hecho perder un jugoso negocio a la corporación Pacific LNG, integrada por Repsol, British Gas y Panamerican Gas, que supo ser socia de la empresa Enron, famosa por sus virtuosas costumbres. Todo indica que la corporación se quedará con las ganas de ganar, como esperaba, diez dólares por cada dólar de inversión.
Por su parte, el fugitivo Sánchez de Lozada ha perdido la presidencia. Seguramente no ha perdido el sueño. Sobre su conciencia pesa el crimen de más de ochenta manifestantes, pero ésta no ha sido su primera carnicería y este abanderado de la modernización no se atormenta por nada que no sea rentable. Al fin y al cabo, él piensa y habla en inglés, pero no es el inglés de Shakespeare: es el de Bush.
Eduardo Galeano
Periodista y escritor
Fuentes: El país que quiere existir, de Eduardo Galeano, ha sido publicado en multitud de medios de comunicación, entre ellos Pagina 12 (Argentina), El Mundo (España), y Bolpress (Bolivia).
El gas iba a ser enviado a California, a precio ruin y a cambio de mezquinas regalías, a través de tierras chilenas que en otros tiempos habían sido bolivianas. La salida del gas por un puerto de Chile echó sal a la herida, en un país que desde hace más de un siglo viene exigiendo, en vano, la recuperación del camino hacia el mar que perdió en 1883, en la guerra que Chile ganó.
Pero la ruta del gas no fue el motivo más importante de la furia que ardió por todas partes. Otra fuente esencial tuvo la indignación popular, que el gobierno respondió a balazos, como es costumbre, regando de muertos las calles y los caminos. La gente se ha alzado porque se niega a aceptar que ocurra con el gas lo que antes ocurrió con la plata, el salitre, el estaño y todo lo demás.
La memoria duele y enseña: los recursos naturales no renovables se van sin decir adiós, y jamás regresan.
Allá por 1870, un diplomático inglés sufrió en Bolivia un desagradable incidente. El dictador Mariano Melgarejo le ofreció un vaso de chicha, la bebida nacional hecha de maíz fermentado, y el diplomático agradeció pero dijo que prefería chocolate. Melgarejo, con su habitual delicadeza, lo obligó a beber una enorme tinaja llena de chocolate y después lo paseó en un burro, montado al revés, por las calles de la ciudad de La Paz. Cuando la reina Victoria, en Londres, se enteró del asunto, mandó traer un mapa, tachó el país con una cruz de tiza y sentenció: “Bolivia no existe”.
Varias veces escuché esta historia. ¿Habrá ocurrido así? Puede que sí, puede que no.
Pero la frase ésa, atribuida a la arrogancia imperial, se puede leer también como una involuntaria síntesis de la atormentada historia del pueblo boliviano. La tragedia se repite, girando como una calesita: desde hace cinco siglos, la fabulosa riqueza de Bolivia maldice a los bolivianos, que son los pobres más pobres de América del Sur. “Bolivia no existe”: no existe para sus hijos.
Allá en la época colonial, la plata de Potosí fue, durante más de dos siglos, el principal alimento del desarrollo capitalista de Europa. “Vale un Potosí”, se decía, para elogiar lo que no tenía precio.
A mediados del siglo dieciséis, la ciudad más poblada, más cara y más derrochona del mundo brotó y creció al pie de la montaña que manaba plata. Esa montaña, el llamado Cerro Rico, tragaba indios.
“Estaban los caminos cubiertos, que parecía que se mudaba el reino”, escribió un rico minero de Potosí: las comunidades se vaciaban de hombres, que de todas partes marchaban, prisioneros, rumbo a la boca que conducía a los socavones. Afuera, temperaturas de hielo. Adentro, el infierno. De cada diez que entraban, sólo tres salían vivos. Pero los condenados a la mina, que poco duraban, generaban la fortuna de los banqueros flamencos, genoveses y alemanes, acreedores de la corona española, y eran esos indios quienes hacían posible la acumulación de capitales que convirtió a Europa en lo que Europa es.
¿Qué quedó en Bolivia, de todo eso? Una montaña hueca, una incontable cantidad de indios asesinados por extenuación y unos cuantos palacios habitados por fantasmas.
En el siglo diecinueve, cuando Bolivia fue derrotada en la llamada Guerra del Pacífico, no sólo perdió su salida al mar y quedó acorralada en el corazón de América del Sur. También perdió su salitre.
La historia oficial, que es historia militar, cuenta que Chile ganó esa guerra; pero la historia real comprueba que el vencedor fue el empresario británico John Thomas North. Sin disparar un tiro ni gastar un penique, North conquistó territorios que habían sido de Bolivia y de Perú y se convirtió en el rey del salitre, que era por entonces el fertilizante imprescindible para alimentar las cansadas tierras de Europa.
En el siglo veinte, Bolivia fue el principal abastecedor de estaño en el mercado internacional.
Los envases de hojalata, que dieron fama a Andy Warlhol, provenían de las minas que producían estaño y viudas. En la profundidad de los socavones, el implacable polvo de sílice mataba por asfixia. Los obreros pudrían sus pulmones para que el mundo pudiera consumir estaño barato.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Bolivia contribuyó a la causa aliada vendiendo su mineral a un precio diez veces más bajo que el bajo precio de siempre. Los salarios obreros se redujeron a la nada, hubo huelga, las ametralladoras escupieron fuego. Simón Patiño, dueño del negocio y amo del país, no tuvo que pagar indemnizaciones, porque la matanza por metralla no es accidente de trabajo.
Por entonces, don Simón pagaba cincuenta dólares anuales de impuesto a la renta, pero pagaba mucho más al presidente de la nación y a todo su gabinete.
El había sido un muerto de hambre tocado por la varita mágica de la diosa Fortuna. Sus nietas y nietos ingresaron a la nobleza europea. Se casaron con condes, marqueses y parientes de reyes.
Cuando la revolución de 1952 destronó a Patiño y nacionalizó el estaño, era poco el mineral que quedaba. No más que los restos de medio siglo de desaforada explotación al servicio del mercado mundial.
Hace más de cien años, el historiador Gabriel René Moreno descubrió que el pueblo boliviano era “celularmente incapaz”. El había puesto en la balanza el cerebro indígena y el cerebro mestizo, y había comprobado que pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca.
Ha pasado el tiempo, y el país que no existe sigue enfermo de racismo.
Pero el país que quiere existir, donde la mayoría indígena no tiene vergüenza de ser lo que es, no escupe al espejo.
Esa Bolivia, harta de vivir en función del progreso ajeno, es el país de verdad. Su historia, ignorada, abunda en derrotas y traiciones, pero también en milagros de esos que son capaces de hacer los despreciados cuando dejan de despreciarse a sí mismos y cuando dejan de pelearse entre ellos.
Hechos asombrosos, de mucho brío, están ocurriendo, sin ir más lejos, en estos tiempos que corren.
En el año 2000, un caso único en el mundo: una pueblada desprivatizó el agua. La llamada “guerra del agua” ocurrió en Cochabamba. Los campesinos marcharon desde los valles y bloquearon la ciudad, y también la ciudad se alzó. Les contestaron con balas y gases, el gobierno decretó el estado de sitio. Pero la rebelión colectiva continuó, imparable, hasta que en la embestida final el agua fue arrancada de manos de la empresa Bechtel y la gente recuperó el riego de sus cuerpos y de sus sembradíos. (La empresa Bechtel, con sede en California, recibe ahora el consuelo del presidente Bush, que le regala contratos millonarios en Irak.)
Hace unos meses, otra explosión popular, en toda Bolivia, venció nada menos que al Fondo Monetario Internacional. El Fondo vendió cara su derrota, cobró más de treinta vidas asesinadas por las llamadas fuerzas del orden, pero el pueblo cumplió su hazaña. El gobierno no tuvo más remedio que anular el impuesto a los salarios, que el Fondo había mandado aplicar.
Ahora, es la guerra del gas. Bolivia contiene enormes reservas de gas natural. Sánchez de Lozada había llamado capitalizació n a su privatización mal disimulada, pero el país que quiere existir acaba de demostrar que no tiene mala memoria. ¿Otra vez la vieja historia de la riqueza que se evapora en manos ajenas? “El gas es nuestro derecho”, proclamaban las pancartas en las manifestaciones. La gente exigía y seguirá exigiendo que el gas se ponga al servicio de Bolivia, en lugar de que Bolivia se someta, una vez más, a la dictadura de su subsuelo. El derecho a la autodeterminació n, que tanto se invoca y tan poco se respeta, empieza por ahí.
La desobediencia popular ha hecho perder un jugoso negocio a la corporación Pacific LNG, integrada por Repsol, British Gas y Panamerican Gas, que supo ser socia de la empresa Enron, famosa por sus virtuosas costumbres. Todo indica que la corporación se quedará con las ganas de ganar, como esperaba, diez dólares por cada dólar de inversión.
Por su parte, el fugitivo Sánchez de Lozada ha perdido la presidencia. Seguramente no ha perdido el sueño. Sobre su conciencia pesa el crimen de más de ochenta manifestantes, pero ésta no ha sido su primera carnicería y este abanderado de la modernización no se atormenta por nada que no sea rentable. Al fin y al cabo, él piensa y habla en inglés, pero no es el inglés de Shakespeare: es el de Bush.
Eduardo Galeano
Periodista y escritor
Fuentes: El país que quiere existir, de Eduardo Galeano, ha sido publicado en multitud de medios de comunicación, entre ellos Pagina 12 (Argentina), El Mundo (España), y Bolpress (Bolivia).
martes, 23 de septiembre de 2008
SE CONFIRMA ESTRATEGIA COMÚN ENTRE LA "MEDIA-LUNA" BOLIVIANA Y EL "CAMPO" ARGENTINO
Flavio Dalostto
18 de agosto de 2008
Son cada vez más evidentes, las "coincidencias" entre el movimiento opositor de la llamada "media-luna" en Bolivia y la rebelión fiscal del llamado "campo" en Argentina.
1)-Los "ruralistas" argentinos iniciaron su rebelión contra el gobierno de CFK (Cristina Fernandez de Kirchner) el 10 de marzo de este año, justo cuando en Bolivia los "cívicos" del departamento de Santa Cruz preparaban su campaña para votar el 4 de mayo por un estatuto autonómico que los constituiría prácticamente en un estado soberano, separado de Bolivia.
2)-Los patrones del "campo" argentino cortaron las rutas en mas de 700 lugares durante más de 100 días, provocando desabastecimiento, inflación y la no-circulación de camiones y personas. En Bolivia los "cívicos" cortaron las principales rutas en el mes de abril, provocando los mismos efectos.
3)-Los productores rurales argentinos y bolivianos produjeron subas desorbitantes en los productos alimenticios más sensibles para la población. En respuesta, el gobierno argentino venía produciendo restricciones y cuotas de exportaciones en algunos productos (entre ellos la carne) para privilegiar los precios del mercado interno. El gobierno boliviano cerró la exportación del aceite de soja, en tanto el precio interno no bajara a un precio accesible para la población. El pueblo argentino es un gran consumidor de carne, mientras que los bolivianos consumen mucha "fritura".
4)-En Argentina, los patrones del "campo" lograron el apoyo de muchos sectores de clase media urbana, que se identificaron con ellos. También los apoyaron gobernadores de provincias agrícolas como el "socialista" de Santa Fe y los "peronistas" de Córdoba y Entre Ríos, además de grupos de pobres organizados como el MIJP de Raúl Castell. En Bolivia, la clase media es exigua, pero los "cívicos" lograron el apoyo de 7 de 9 prefectos (gobernadores) y de la dirigente indígena chuquisaqueña Sabina Cuellar (ex congresista del MAS). En Bolivia el ultra-indianista Movimiento Indio Tupac Catari y en Argentina el ultra-izquierdista MST, apoyaron "indirectamente" a los movimientos opositores.
5)-En Argentina CASI TODOS los medios de comunicación privados,encabezados por el Pulpo mediático Clarín apoyaron a los "ruralistas", exagerando la dimensión de su movimiento y "minimizando" sus barbaridades (impedir paso de ambulancias, amenazar a diputados en sus domicilios, golpear a camioneros). En Bolivia la TODOS LOS MEDIOS PRIVADOS, encabezados por el diario El Deber de Santa Cruz demonizaron al gobierno y santificaron el movimiento cívico, dando la sensación de que "el gobierno estaba acorralado".
6)-El alcalde de la ciudad de Santa Cruz pidió "a gritos" a las fuerzas armadas que produzcan un golpe de estado contra Evo Morales; mientras que en Argentina los "ruralistas" y sus apelantes de clase media exhibían carteles llamando al ex dictador Rafael Videla (preso) para que vuelva.
7)-Los "ruralistas" opositores argentinos están vinculados fundamentalmente al negocio de la exportación de soja, que les produce "rentas extraordinarias". En Bolivia, muchos cívicos terratenientes manejan el negocio del aceite de soja para exportación con "grandes ganancias".
8)-En Argentina, el "campo" buscó denigrar a la presidenta CFK enviando cadenas de e-mail por celulares e internet, calificándola de "yegua, puta, montonera" y otros adjetivos. Se cebaron en su condición de MUJER. En Bolivia, los "cívicos" buscan desprestigiar a Morales calificándolo de "indio de mierda, presidente asesino, satélite cubano, narcotraficante", y se cebaron en su condición de indígena.
9)-Tanto los "cívicos" bolivianos como los "ruralistas" argentinos, van obteniendo alguna concesión de los gobiernos, pero siempre la califican de "insuficiente",y nunca están (ni van a estar) satisfechos. Acusan a CFK y Morales de "no querer el diálogo", mientras son ellos los que producen medidas de presión permanentes.
10)-Los "cívicos" de Bolivia, a través de sus movimientos "unión juvenil cruceñista" y "nacion camba" exaltan su supuesta superioridad racial "blanca" en desmedro del hombre altiplánico "colla", al que consideran "inferior". En Argentina, aunque esta exaltación no lleva la virulencia boliviana, se escucha a los "ruralistas" auto calificarse "gringos", como si se tratase de una condición "superior" a las clases obreras o desocupadas, integrantes en su mayoría por "criollos" (mestizos) y aborígenes.
11)-Los cívicos de la media-luna se arrogan la representatividad de 7 provincias, pero quedó demostrado el pasado 10 de agosto en el referendo revocatorio que "perdieron" en 7 de 9 distritos ante el presidente Morales ratificado con más de 2/3 del voto popular. En Argentina, los patrones ruralistas se autotitulan "el campo", más en ese rubro no incluyen ni a los indios, ni a los campesinos ni a los 800.000 trabajadores que mantienen en "negro", sin papeles, que no tienen "obra social" para atender su salud ni realizan aportes para poder jubilarse ni cobran el día cuando se enferman.
12)-Ningunos de los dos grupos opositores respeta la Ley. En Argentina cortar rutas es delito, en Bolivia llamaron a referendum ilegales. No aceptan ninguna instancia legal que no responda a sus intereses económicos.
13)-Recientemente, el prefecto de Santa Cruz Rubén Costas llamó a los cruceños a aliarse con el "campo argentino". La ciudad de Gualeguaychú, liderada por el ruralista Alfredo De Ángelis, desarrolla acciones propias de un estado independiente: Expide pasaportes, cierra fronteras, enfrenta a las fuerzas de la gendarmería enviadas para despejar la ruta.
14)-La juventud cruceñista (ujc) enfrenta abiertamente a la policía a la que insulta y golpea. Los "ruralistas" de Gualeguaychú se enfrentaron a golpes con las fuerzas del orden que cumplían la orden judicial de permitir la circulación de bienes y personas.
15)-Rubén Costas, desconociendo la voluntad de 2/3 de bolivianos, llama a Santa Cruz a resistir a Evo Morales y declararse independiente. Alfredo De Ángelis y Eduardo Buzzi, están en estos momentos amenazando al gobierno argentino con "volver a las rutas", si no cumple sus exigencias, que siempre son nuevas y mayores.
http://loscanosos2008.blogspot.com/
En más de dos años, desde la elección del presidente boliviano Evo Morales, con el 53% de los votos, hasta la ratificación del mismo este domingo próximo pasado, con el 67% de los sufragios, la derecha boliviana (los partidos podemos, UN y MNR, los prefectos de la mal llamada "media-luna", los grupos terroristas "UJC" y "nación camba", sectores económicos ligados al negocio de la soja, terratenientes ganaderos, sectores de la iglesia católica Y TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PRIVADOS), ha ido tejiendo una estrategia, destinada a resistir su desalojo en Bolivia, y por supuesto a recuperar las riendas del gobierno.
Esta situación es solo una pieza de un plan más vasto, destinado a preservar y recuperar poder en América Latina.Repasemos algunos puntos:
1)-Las derechas en Venezuela, Ecuador y Bolivia han sido desalojadas de los gobiernos, pero no del poder.
2)-Se han refugiado en "segundas ciudades" (Zulia, Guayaquil, Santa Cruz), fomentando la rivalidad de estas, con las capitales nacionales (Caracas, Quito, La Paz).
3)-Levantan la bandera de la autonomía cuasi-separatista, promoviendo abiertamente la creación de nuevos estados "República de Zulia", "Estado de Guayas", "Media-Luna", para extorsionar continuamente a los gobiernos centrales.
4)-Desacreditan cotidianamente a gobiernos elegidos y/o ratificados democráticamente por las mayorías, tildándolos de "totalitarios" y "satélites cubanos" y/o "colonias venezolanas", cuando éstos reciben ayudas económicas o colaboraciones humanas de Cuba o Venezuela.
5)-Se apoyan fundamentalmente en el agro-poder y en el petro-poder (petróleo, soja y aceite de soja), además de terratenientes ganaderos.
6)-Establecen alianzas entre sí, fomentadas por las embajadas de Estados Unidos en la región, invitando a su alianza a sectores "rebeldes" al gobierno argentino como "la Federación Agraria Argentina" de la ciudad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, encabezados por Alfredo De Ángelis.
7)-Aún en el marco de un gobierno aliado de Estados Unidos, como el de Perú, preparan su resistencia en otra ciudad "autonomista" como la amazónica Loreto, previendo la posible caída del gobierno peruano o su reemplazo en pocos años por otro de izquierda-indigenista.
8)-Crean la falsa imagen de "identidad" o "nacionalidad única" de las regiones que pretenden separar, cuando esos territorios son conglomerados de etnias y regionalidades heterogéneas. La supuesta "nacion camba" o la "cruceñidad" o la "amazonidad" jamás existieron, excepto en invención interesada de estos grupos conservadores.
9)-Los medios de comunicación masivos (en manos del poder desalojado de los gobiernos) difunden la idea de "caos generalizado" en esos países, exagerando desproporcionadamente algún disturbio, para dar la idea de ingobernabilidad (grupos de 20 a 50 personas impidieron la llegada de Evo Morales a varios lugares de la mal llamada "media-luna").
10)-Promueven la creación de brigadas terroristas como la "unión juvenil cruceñista", nación camba (que utilizan abiertamente símbolos nazis), los "chapacos de uriondo", los "estudiantes de Guayaramerín" y el "comité interinstitucional de Chuquisaca (que desnuda indios humillándolos públicamente), para sembrar el terror en los adversarios políticos.
En Argentina, durante la rebeldía "ruralista" se vieron algunos carteles vivando a la dictadura 1976-1983 y al dictador Rafael Videla".
11)-Tratan de dar una imagen "indigenista" o "anti-dictadura" en sus mitines. En Chuquisaca (Bolivia) lograron imponer como gobernadora a una mujer aborigen, ex-aliada de Evo Morales. En Rosario (Argentina) llevan en sus actos a una "madre de Plaza de Mayo" para dar una idea de respeto a los Derechos Humanos, mientras reciben el apoyo de sectores comprometidos con la última dicatdura militar que asesinó a más 30.000 personas.
12)-Se benefician indirectamente de la actitud de sectores "ultra-izquierdista" como el MST en Argentina o "ultra-indigensitas" como el Movimiento Indio Tupak Katari en Bolivia, opositores a los gobiernos de izquierda, y también de sectores separatistas de Puno (Perú), aún siendo simpatizantes del proceso venezolano; porque tienden a debilitar a los estados..
PD: En los momentos en que se escribe esta nota, grupos alcoholizados de la unión juvenil cruceñista, a instancia de Rubén Costas (gobernador) y del terrateniente Branko Marinkovich, intentan tomar la sede de la policía de Santa Cruz (Bolivia), desconociendo a los mas de dos tercios de la población boliviana que le dijo SÍ a Evo Morales.
http://loscanosos2008.blogspot.com/
18 de agosto de 2008
Son cada vez más evidentes, las "coincidencias" entre el movimiento opositor de la llamada "media-luna" en Bolivia y la rebelión fiscal del llamado "campo" en Argentina.
1)-Los "ruralistas" argentinos iniciaron su rebelión contra el gobierno de CFK (Cristina Fernandez de Kirchner) el 10 de marzo de este año, justo cuando en Bolivia los "cívicos" del departamento de Santa Cruz preparaban su campaña para votar el 4 de mayo por un estatuto autonómico que los constituiría prácticamente en un estado soberano, separado de Bolivia.
2)-Los patrones del "campo" argentino cortaron las rutas en mas de 700 lugares durante más de 100 días, provocando desabastecimiento, inflación y la no-circulación de camiones y personas. En Bolivia los "cívicos" cortaron las principales rutas en el mes de abril, provocando los mismos efectos.
3)-Los productores rurales argentinos y bolivianos produjeron subas desorbitantes en los productos alimenticios más sensibles para la población. En respuesta, el gobierno argentino venía produciendo restricciones y cuotas de exportaciones en algunos productos (entre ellos la carne) para privilegiar los precios del mercado interno. El gobierno boliviano cerró la exportación del aceite de soja, en tanto el precio interno no bajara a un precio accesible para la población. El pueblo argentino es un gran consumidor de carne, mientras que los bolivianos consumen mucha "fritura".
4)-En Argentina, los patrones del "campo" lograron el apoyo de muchos sectores de clase media urbana, que se identificaron con ellos. También los apoyaron gobernadores de provincias agrícolas como el "socialista" de Santa Fe y los "peronistas" de Córdoba y Entre Ríos, además de grupos de pobres organizados como el MIJP de Raúl Castell. En Bolivia, la clase media es exigua, pero los "cívicos" lograron el apoyo de 7 de 9 prefectos (gobernadores) y de la dirigente indígena chuquisaqueña Sabina Cuellar (ex congresista del MAS). En Bolivia el ultra-indianista Movimiento Indio Tupac Catari y en Argentina el ultra-izquierdista MST, apoyaron "indirectamente" a los movimientos opositores.
5)-En Argentina CASI TODOS los medios de comunicación privados,encabezados por el Pulpo mediático Clarín apoyaron a los "ruralistas", exagerando la dimensión de su movimiento y "minimizando" sus barbaridades (impedir paso de ambulancias, amenazar a diputados en sus domicilios, golpear a camioneros). En Bolivia la TODOS LOS MEDIOS PRIVADOS, encabezados por el diario El Deber de Santa Cruz demonizaron al gobierno y santificaron el movimiento cívico, dando la sensación de que "el gobierno estaba acorralado".
6)-El alcalde de la ciudad de Santa Cruz pidió "a gritos" a las fuerzas armadas que produzcan un golpe de estado contra Evo Morales; mientras que en Argentina los "ruralistas" y sus apelantes de clase media exhibían carteles llamando al ex dictador Rafael Videla (preso) para que vuelva.
7)-Los "ruralistas" opositores argentinos están vinculados fundamentalmente al negocio de la exportación de soja, que les produce "rentas extraordinarias". En Bolivia, muchos cívicos terratenientes manejan el negocio del aceite de soja para exportación con "grandes ganancias".
8)-En Argentina, el "campo" buscó denigrar a la presidenta CFK enviando cadenas de e-mail por celulares e internet, calificándola de "yegua, puta, montonera" y otros adjetivos. Se cebaron en su condición de MUJER. En Bolivia, los "cívicos" buscan desprestigiar a Morales calificándolo de "indio de mierda, presidente asesino, satélite cubano, narcotraficante", y se cebaron en su condición de indígena.
9)-Tanto los "cívicos" bolivianos como los "ruralistas" argentinos, van obteniendo alguna concesión de los gobiernos, pero siempre la califican de "insuficiente",y nunca están (ni van a estar) satisfechos. Acusan a CFK y Morales de "no querer el diálogo", mientras son ellos los que producen medidas de presión permanentes.
10)-Los "cívicos" de Bolivia, a través de sus movimientos "unión juvenil cruceñista" y "nacion camba" exaltan su supuesta superioridad racial "blanca" en desmedro del hombre altiplánico "colla", al que consideran "inferior". En Argentina, aunque esta exaltación no lleva la virulencia boliviana, se escucha a los "ruralistas" auto calificarse "gringos", como si se tratase de una condición "superior" a las clases obreras o desocupadas, integrantes en su mayoría por "criollos" (mestizos) y aborígenes.
11)-Los cívicos de la media-luna se arrogan la representatividad de 7 provincias, pero quedó demostrado el pasado 10 de agosto en el referendo revocatorio que "perdieron" en 7 de 9 distritos ante el presidente Morales ratificado con más de 2/3 del voto popular. En Argentina, los patrones ruralistas se autotitulan "el campo", más en ese rubro no incluyen ni a los indios, ni a los campesinos ni a los 800.000 trabajadores que mantienen en "negro", sin papeles, que no tienen "obra social" para atender su salud ni realizan aportes para poder jubilarse ni cobran el día cuando se enferman.
12)-Ningunos de los dos grupos opositores respeta la Ley. En Argentina cortar rutas es delito, en Bolivia llamaron a referendum ilegales. No aceptan ninguna instancia legal que no responda a sus intereses económicos.
13)-Recientemente, el prefecto de Santa Cruz Rubén Costas llamó a los cruceños a aliarse con el "campo argentino". La ciudad de Gualeguaychú, liderada por el ruralista Alfredo De Ángelis, desarrolla acciones propias de un estado independiente: Expide pasaportes, cierra fronteras, enfrenta a las fuerzas de la gendarmería enviadas para despejar la ruta.
14)-La juventud cruceñista (ujc) enfrenta abiertamente a la policía a la que insulta y golpea. Los "ruralistas" de Gualeguaychú se enfrentaron a golpes con las fuerzas del orden que cumplían la orden judicial de permitir la circulación de bienes y personas.
15)-Rubén Costas, desconociendo la voluntad de 2/3 de bolivianos, llama a Santa Cruz a resistir a Evo Morales y declararse independiente. Alfredo De Ángelis y Eduardo Buzzi, están en estos momentos amenazando al gobierno argentino con "volver a las rutas", si no cumple sus exigencias, que siempre son nuevas y mayores.
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En más de dos años, desde la elección del presidente boliviano Evo Morales, con el 53% de los votos, hasta la ratificación del mismo este domingo próximo pasado, con el 67% de los sufragios, la derecha boliviana (los partidos podemos, UN y MNR, los prefectos de la mal llamada "media-luna", los grupos terroristas "UJC" y "nación camba", sectores económicos ligados al negocio de la soja, terratenientes ganaderos, sectores de la iglesia católica Y TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PRIVADOS), ha ido tejiendo una estrategia, destinada a resistir su desalojo en Bolivia, y por supuesto a recuperar las riendas del gobierno.
Esta situación es solo una pieza de un plan más vasto, destinado a preservar y recuperar poder en América Latina.Repasemos algunos puntos:
1)-Las derechas en Venezuela, Ecuador y Bolivia han sido desalojadas de los gobiernos, pero no del poder.
2)-Se han refugiado en "segundas ciudades" (Zulia, Guayaquil, Santa Cruz), fomentando la rivalidad de estas, con las capitales nacionales (Caracas, Quito, La Paz).
3)-Levantan la bandera de la autonomía cuasi-separatista, promoviendo abiertamente la creación de nuevos estados "República de Zulia", "Estado de Guayas", "Media-Luna", para extorsionar continuamente a los gobiernos centrales.
4)-Desacreditan cotidianamente a gobiernos elegidos y/o ratificados democráticamente por las mayorías, tildándolos de "totalitarios" y "satélites cubanos" y/o "colonias venezolanas", cuando éstos reciben ayudas económicas o colaboraciones humanas de Cuba o Venezuela.
5)-Se apoyan fundamentalmente en el agro-poder y en el petro-poder (petróleo, soja y aceite de soja), además de terratenientes ganaderos.
6)-Establecen alianzas entre sí, fomentadas por las embajadas de Estados Unidos en la región, invitando a su alianza a sectores "rebeldes" al gobierno argentino como "la Federación Agraria Argentina" de la ciudad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, encabezados por Alfredo De Ángelis.
7)-Aún en el marco de un gobierno aliado de Estados Unidos, como el de Perú, preparan su resistencia en otra ciudad "autonomista" como la amazónica Loreto, previendo la posible caída del gobierno peruano o su reemplazo en pocos años por otro de izquierda-indigenista.
8)-Crean la falsa imagen de "identidad" o "nacionalidad única" de las regiones que pretenden separar, cuando esos territorios son conglomerados de etnias y regionalidades heterogéneas. La supuesta "nacion camba" o la "cruceñidad" o la "amazonidad" jamás existieron, excepto en invención interesada de estos grupos conservadores.
9)-Los medios de comunicación masivos (en manos del poder desalojado de los gobiernos) difunden la idea de "caos generalizado" en esos países, exagerando desproporcionadamente algún disturbio, para dar la idea de ingobernabilidad (grupos de 20 a 50 personas impidieron la llegada de Evo Morales a varios lugares de la mal llamada "media-luna").
10)-Promueven la creación de brigadas terroristas como la "unión juvenil cruceñista", nación camba (que utilizan abiertamente símbolos nazis), los "chapacos de uriondo", los "estudiantes de Guayaramerín" y el "comité interinstitucional de Chuquisaca (que desnuda indios humillándolos públicamente), para sembrar el terror en los adversarios políticos.
En Argentina, durante la rebeldía "ruralista" se vieron algunos carteles vivando a la dictadura 1976-1983 y al dictador Rafael Videla".
11)-Tratan de dar una imagen "indigenista" o "anti-dictadura" en sus mitines. En Chuquisaca (Bolivia) lograron imponer como gobernadora a una mujer aborigen, ex-aliada de Evo Morales. En Rosario (Argentina) llevan en sus actos a una "madre de Plaza de Mayo" para dar una idea de respeto a los Derechos Humanos, mientras reciben el apoyo de sectores comprometidos con la última dicatdura militar que asesinó a más 30.000 personas.
12)-Se benefician indirectamente de la actitud de sectores "ultra-izquierdista" como el MST en Argentina o "ultra-indigensitas" como el Movimiento Indio Tupak Katari en Bolivia, opositores a los gobiernos de izquierda, y también de sectores separatistas de Puno (Perú), aún siendo simpatizantes del proceso venezolano; porque tienden a debilitar a los estados..
PD: En los momentos en que se escribe esta nota, grupos alcoholizados de la unión juvenil cruceñista, a instancia de Rubén Costas (gobernador) y del terrateniente Branko Marinkovich, intentan tomar la sede de la policía de Santa Cruz (Bolivia), desconociendo a los mas de dos tercios de la población boliviana que le dijo SÍ a Evo Morales.
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Los gobiernos populares latinoamericanos y la resistencia neoliberal
Por Enrique de la Calle
Capital Federal (Agencia Paco Urondo)
El Gobierno de Cristina Fernández vivió un revés político en su intento de aumentar las retenciones a las exportaciones agrícolas (que se mantienen en 35%). Otro capítulo del largo conflicto del Estado Nacional con las patronales campestres en torno al reparto de rentabilidades extraordinarias vinculadas con los recursos naturales y la generación de divisas.
Dicho enfrentamiento puede enmarcarse en un contexto latinoamericano más amplio, vinculándolo con los procesos que tienen lugar en países hermanos como pueden ser Bolivia o Venezuela. En todos los casos, se trata de gobiernos cuyas reivindicaciones populares son resistidas por amplios movimientos políticos.
En consecuencia, este artículo propone pensar algunos procesos latinoamericanos a partir de analizar los movimientos de resistencia y los actores económicos que los conducen (y sus aliados políticos e ideológicos). Este aporte busca sumar a los diferentes análisis existentes en torno a la realidad de la región y sobre la implementación (o no) de políticas que buscan desarticular matrices (económicas, culturales) propias del neoliberalismo. El debate está instalado en no pocos espacios intelectuales y militantes, con conclusiones distantes, muchas de ellas que señalan a los gobiernos latinoamericanos como continuadores de las intervenciones profundizadas en los ’90.
Vale adelantar una primera conclusión: las actuales situaciones conflictivas que ilustran el horizonte latinoamericano (y específicamente el argentino) deben comprenderse menos como defectos o males a evitar por los Gobiernos populares que como emergentes de transformaciones que actúan sobre nervios medulares de la sociedad neoliberal. De esta manera, debe aceptárselas como elementos constitutivos de los años por venir en el continente.
Venezuela y Bolivia
Venezuela, Bolivia y Argentina presentan especificidades socioeconómicas, políticas, históricas, étnicas, que exigen remarcar diferencias entre los procesos conducidos por Chávez, Evo Morales y Kirchner - Fernández, respectivamente. Sin embargo, los tres presentan un rasgo que los unifica: la virulencia de importantes movimientos políticos de resistencia contra sus intervenciones públicas.
Vayamos por parte. En abril de 2002, el país caribeño sufrió un golpe de Estado protagonizado por los mandos militares, la clase empresarial, buena parte de la dirigencia política local, los medios de comunicación y la embajada norteamericana. Contó también con la simpatía de las capas urbanas de ingresos más altos. Luego de restaurado Chávez gracias al apoyo popular, las disputas continuaron y se profundizaron hacia fines de 2002 con el comienzo de un paro petrolero que cuestionó el poder del Estado para administrar la extraordinaria renta proveniente del oro negro.
Denominada como “paro cívico nacional”, la medida se extendió desde diciembre hasta febrero de 2003. Comenzó luego de que Chávez quisiera transformar a PDVSA, la empresa pública dedicada a la explotación de los hidrocarburos, en una herramienta para superar el subdesarrollo a Venezuela. Al país caribeño lo caracteriza una economía dependiente cuyas principales riquezas provienen de los recursos naturales, vía ingresos de divisas. Es el quinto productor de petróleo del planeta en un contexto de suba generalizada de precios de los combustibles.
Entre las políticas cuestionadas de Chávez se destacaron el aumento de impuestos a las transnacionales, la participación mayoritaria del Estado en las empresas mixtas, y el control sobre PDVSA, empresa gestionada por una elite distante de cualquier interés nacional. Contra esas medidas arremetió el paro de los trabajadores petroleros que fue acompañado por la patronal reunida en Fedecámaras (también partícipe del frustrado golpe de abril), la oposición reunida en la Coordinación Democrática (cuántas barbaridades se han hecho en nombre de la democracia), los medios de comunicación y parte de los estratos sociales más acomodados. No faltaron en ese contexto las multitudinarias marchas, lo que demuestra el alto consenso alcanzado por el neoliberalismo en extensos sectores de la sociedad.
Las consecuencias del paro se hicieron sentir: caída abrupta del PBI, desabastecimiento, pérdidas de ingresos ante la baja de las exportaciones, incremento de la inflación, detenimiento de la economía, etc. El chavismo logró superar la crisis consolidando el apoyo popular y avanzando en la reestructuración de PDVSA para convertirla en herramienta vital para el desarrollo venezolano.
Con especificidades, Bolivia busca revertir matrices económicas y culturales que apuntalan la exclusión social. Los cambios se profundizaron a partir de 2006 con la asunción de Evo Morales como presidente con el 54% de los votos. Se constituyó en el primer mandatario de origen indígena en un país cuyo 65% de la población (5,5 millones aproximadamente) pertenece a los pueblos originarios.
Desde su llegada, Evo reivindicó su compromiso con las mayorías postergadas del país; en el mismo sentido, manifestó la necesidad de recuperar la capacidad del Estado nacional para apropiarse de riquezas. En efecto, una de sus primeras medidas centrales fue la nacionalización de los hidrocarburos, recuperando el rol de la empresa estatal YPFB en toda la cadena de producción de gas y petróleo.
La intervención pública sobre recursos estratégicos como el petróleo y el gas (lo mismo ocurre en Venezuela) se torna fundamental para profundizar proyectos populares que necesitan desarrollar sus países, rompiendo lógicas de dependencia económica. En dos sentidos: acaparando ingresos extraordinarios ante la suba de precios, y controlando un recurso vital para el aparato productivo.
Similar a lo sufrido por el chavismo, Evo enfrentó desde sus comienzos un movimiento político de resistencia que fue conducido por la “media luna” oriental boliviana: es decir, los departamentos ricos del este dedicados al latifundio y las explotaciones petroleras y gasíferas. Culturalmente, este movimiento es conducido por las clases medias y altas blancas de Santa Cruz que reniegan de la “Bolivia coya”, a la que responsabilizan del atraso del país. Desde fines de 2007 y durante todo este año, las provincias díscolas exigen la autonomía, que en buen romance significa reducir la intervención del Estado nacional sobre las riquezas regionales.
Habría que estudiar también el rol de las clases blancas del Altiplano, insertas en la burocracia estatal pero desplazadas por la hegemonía por los blancos de Santa Cruz. Probablemente el vicepresidente García Linera exprese a esos sectores hegemónicos en declive en alianza con Morales. Esto suma complejidad al proceso, pero es la característica que suele tener la realidad.
El domingo pasado, una nueva elección (esta vez, un referéndum revocatorio de mandato) amplió la legitimidad del proyecto, al recibir Evo un apoyo popular que rondó el 68% y superó los sufragios presidenciales recibidos en 2006. Igualmente, el triunfo en muchos distritos orientales de los prefectos opositores hace imaginar que el conflicto seguirá integrando el panorama del país vecino.
La situación argentina
Desde marzo de este año, Argentina experimenta su propio conflicto. En su caso, se trata del rechazo de las patronales agropecuarias a que el Estado nacional intervenga sobre sus rentas extraordinarias provenientes de las exportaciones de granos (soja, trigo, girasol) y carnes. La crisis produjo desabastecimiento de productos básicos en no pocas ciudades del país a partir de la medida de fuerza más lesiva desde la ofensiva patronal de febrero del 76.
Al igual que en los otros casos descriptos, los reclamos tuvieron fuerte eco en los grandes medios de comunicación y recibieron el acompañamiento de los sectores medios y altos de las urbes más prósperas. Cacerola en mano, los manifestantes exigieron, entre otras cosas, que el Estado “deje de sacarle plata al campo”. En términos económicos pero también culturales, se cuestionó al rol del Estado y de la política como herramientas de intervención en los asuntos públicos, a partir de una ponderación de intereses individuales y sectoriales sobre colectivos.
Algunas conclusiones
En los tres casos revisados, los conflictos adquieren relevancia porque giran en torno a sectores estratégicos de las respectivas economías, por varias razones. En primer lugar, se trata de actividades que generan divisas; entonces, la discusión alrededor de quién se apropia de las ganancias extraordinarias se vuelve central para determinar qué sociedad se pretende. En segundo lugar, porque se trata de recursos indispensables para la soberanía nacional, ya sea como insumos para las industrias (hidrocarburos) o para la producción de alimentos (granos y carnes), componente fundamental del salario obrero.
El recorrido planteado permite entrever dos conclusiones. Por un lado, comprender los movimientos políticos de resistencia (los actores que los lideran, su virulencia) que tienen lugar en Venezuela, Bolivia y Argentina como respuestas a procesos políticos que cuestionan profundas transformaciones y cristalizaciones (económicas, políticas, culturales) propias del neoliberalismo.
Por último, pensar al conflicto como elemento constitutivo de la democracia y la política. Por ende, debe incorporárselo como característica insoslayable de los actuales procesos populares. Porque el paradigma económico y cultural propio del neoliberalismo no puede ponerse en duda sin que se escuche el ruido propio de los cimientos cuando empiezan a resquebrajarse.
Capital Federal (Agencia Paco Urondo)
El Gobierno de Cristina Fernández vivió un revés político en su intento de aumentar las retenciones a las exportaciones agrícolas (que se mantienen en 35%). Otro capítulo del largo conflicto del Estado Nacional con las patronales campestres en torno al reparto de rentabilidades extraordinarias vinculadas con los recursos naturales y la generación de divisas.
Dicho enfrentamiento puede enmarcarse en un contexto latinoamericano más amplio, vinculándolo con los procesos que tienen lugar en países hermanos como pueden ser Bolivia o Venezuela. En todos los casos, se trata de gobiernos cuyas reivindicaciones populares son resistidas por amplios movimientos políticos.
En consecuencia, este artículo propone pensar algunos procesos latinoamericanos a partir de analizar los movimientos de resistencia y los actores económicos que los conducen (y sus aliados políticos e ideológicos). Este aporte busca sumar a los diferentes análisis existentes en torno a la realidad de la región y sobre la implementación (o no) de políticas que buscan desarticular matrices (económicas, culturales) propias del neoliberalismo. El debate está instalado en no pocos espacios intelectuales y militantes, con conclusiones distantes, muchas de ellas que señalan a los gobiernos latinoamericanos como continuadores de las intervenciones profundizadas en los ’90.
Vale adelantar una primera conclusión: las actuales situaciones conflictivas que ilustran el horizonte latinoamericano (y específicamente el argentino) deben comprenderse menos como defectos o males a evitar por los Gobiernos populares que como emergentes de transformaciones que actúan sobre nervios medulares de la sociedad neoliberal. De esta manera, debe aceptárselas como elementos constitutivos de los años por venir en el continente.
Venezuela y Bolivia
Venezuela, Bolivia y Argentina presentan especificidades socioeconómicas, políticas, históricas, étnicas, que exigen remarcar diferencias entre los procesos conducidos por Chávez, Evo Morales y Kirchner - Fernández, respectivamente. Sin embargo, los tres presentan un rasgo que los unifica: la virulencia de importantes movimientos políticos de resistencia contra sus intervenciones públicas.
Vayamos por parte. En abril de 2002, el país caribeño sufrió un golpe de Estado protagonizado por los mandos militares, la clase empresarial, buena parte de la dirigencia política local, los medios de comunicación y la embajada norteamericana. Contó también con la simpatía de las capas urbanas de ingresos más altos. Luego de restaurado Chávez gracias al apoyo popular, las disputas continuaron y se profundizaron hacia fines de 2002 con el comienzo de un paro petrolero que cuestionó el poder del Estado para administrar la extraordinaria renta proveniente del oro negro.
Denominada como “paro cívico nacional”, la medida se extendió desde diciembre hasta febrero de 2003. Comenzó luego de que Chávez quisiera transformar a PDVSA, la empresa pública dedicada a la explotación de los hidrocarburos, en una herramienta para superar el subdesarrollo a Venezuela. Al país caribeño lo caracteriza una economía dependiente cuyas principales riquezas provienen de los recursos naturales, vía ingresos de divisas. Es el quinto productor de petróleo del planeta en un contexto de suba generalizada de precios de los combustibles.
Entre las políticas cuestionadas de Chávez se destacaron el aumento de impuestos a las transnacionales, la participación mayoritaria del Estado en las empresas mixtas, y el control sobre PDVSA, empresa gestionada por una elite distante de cualquier interés nacional. Contra esas medidas arremetió el paro de los trabajadores petroleros que fue acompañado por la patronal reunida en Fedecámaras (también partícipe del frustrado golpe de abril), la oposición reunida en la Coordinación Democrática (cuántas barbaridades se han hecho en nombre de la democracia), los medios de comunicación y parte de los estratos sociales más acomodados. No faltaron en ese contexto las multitudinarias marchas, lo que demuestra el alto consenso alcanzado por el neoliberalismo en extensos sectores de la sociedad.
Las consecuencias del paro se hicieron sentir: caída abrupta del PBI, desabastecimiento, pérdidas de ingresos ante la baja de las exportaciones, incremento de la inflación, detenimiento de la economía, etc. El chavismo logró superar la crisis consolidando el apoyo popular y avanzando en la reestructuración de PDVSA para convertirla en herramienta vital para el desarrollo venezolano.
Con especificidades, Bolivia busca revertir matrices económicas y culturales que apuntalan la exclusión social. Los cambios se profundizaron a partir de 2006 con la asunción de Evo Morales como presidente con el 54% de los votos. Se constituyó en el primer mandatario de origen indígena en un país cuyo 65% de la población (5,5 millones aproximadamente) pertenece a los pueblos originarios.
Desde su llegada, Evo reivindicó su compromiso con las mayorías postergadas del país; en el mismo sentido, manifestó la necesidad de recuperar la capacidad del Estado nacional para apropiarse de riquezas. En efecto, una de sus primeras medidas centrales fue la nacionalización de los hidrocarburos, recuperando el rol de la empresa estatal YPFB en toda la cadena de producción de gas y petróleo.
La intervención pública sobre recursos estratégicos como el petróleo y el gas (lo mismo ocurre en Venezuela) se torna fundamental para profundizar proyectos populares que necesitan desarrollar sus países, rompiendo lógicas de dependencia económica. En dos sentidos: acaparando ingresos extraordinarios ante la suba de precios, y controlando un recurso vital para el aparato productivo.
Similar a lo sufrido por el chavismo, Evo enfrentó desde sus comienzos un movimiento político de resistencia que fue conducido por la “media luna” oriental boliviana: es decir, los departamentos ricos del este dedicados al latifundio y las explotaciones petroleras y gasíferas. Culturalmente, este movimiento es conducido por las clases medias y altas blancas de Santa Cruz que reniegan de la “Bolivia coya”, a la que responsabilizan del atraso del país. Desde fines de 2007 y durante todo este año, las provincias díscolas exigen la autonomía, que en buen romance significa reducir la intervención del Estado nacional sobre las riquezas regionales.
Habría que estudiar también el rol de las clases blancas del Altiplano, insertas en la burocracia estatal pero desplazadas por la hegemonía por los blancos de Santa Cruz. Probablemente el vicepresidente García Linera exprese a esos sectores hegemónicos en declive en alianza con Morales. Esto suma complejidad al proceso, pero es la característica que suele tener la realidad.
El domingo pasado, una nueva elección (esta vez, un referéndum revocatorio de mandato) amplió la legitimidad del proyecto, al recibir Evo un apoyo popular que rondó el 68% y superó los sufragios presidenciales recibidos en 2006. Igualmente, el triunfo en muchos distritos orientales de los prefectos opositores hace imaginar que el conflicto seguirá integrando el panorama del país vecino.
La situación argentina
Desde marzo de este año, Argentina experimenta su propio conflicto. En su caso, se trata del rechazo de las patronales agropecuarias a que el Estado nacional intervenga sobre sus rentas extraordinarias provenientes de las exportaciones de granos (soja, trigo, girasol) y carnes. La crisis produjo desabastecimiento de productos básicos en no pocas ciudades del país a partir de la medida de fuerza más lesiva desde la ofensiva patronal de febrero del 76.
Al igual que en los otros casos descriptos, los reclamos tuvieron fuerte eco en los grandes medios de comunicación y recibieron el acompañamiento de los sectores medios y altos de las urbes más prósperas. Cacerola en mano, los manifestantes exigieron, entre otras cosas, que el Estado “deje de sacarle plata al campo”. En términos económicos pero también culturales, se cuestionó al rol del Estado y de la política como herramientas de intervención en los asuntos públicos, a partir de una ponderación de intereses individuales y sectoriales sobre colectivos.
Algunas conclusiones
En los tres casos revisados, los conflictos adquieren relevancia porque giran en torno a sectores estratégicos de las respectivas economías, por varias razones. En primer lugar, se trata de actividades que generan divisas; entonces, la discusión alrededor de quién se apropia de las ganancias extraordinarias se vuelve central para determinar qué sociedad se pretende. En segundo lugar, porque se trata de recursos indispensables para la soberanía nacional, ya sea como insumos para las industrias (hidrocarburos) o para la producción de alimentos (granos y carnes), componente fundamental del salario obrero.
El recorrido planteado permite entrever dos conclusiones. Por un lado, comprender los movimientos políticos de resistencia (los actores que los lideran, su virulencia) que tienen lugar en Venezuela, Bolivia y Argentina como respuestas a procesos políticos que cuestionan profundas transformaciones y cristalizaciones (económicas, políticas, culturales) propias del neoliberalismo.
Por último, pensar al conflicto como elemento constitutivo de la democracia y la política. Por ende, debe incorporárselo como característica insoslayable de los actuales procesos populares. Porque el paradigma económico y cultural propio del neoliberalismo no puede ponerse en duda sin que se escuche el ruido propio de los cimientos cuando empiezan a resquebrajarse.
domingo, 21 de septiembre de 2008
La batalla por los privilegios perdidos
Hernán Pruden (*)
Crítica, 16.09.2008
Dos semanas atrás, las imágenes de mujeres "de falda" golpeando a mujeres "de pollera" a las que acusaban de "raza maldita", sorprendieron por su saña en Santa Cruz de la Sierra. Una semana atrás, grupos vandálicos arremetieron contra distintas instituciones del Estado en la misma ciudad y patearon a conscriptos collas. Unos pocos días atrás, sicarios dispararon en el departamento de Pando contra campesinos indígenas simpatizantes del gobierno.
El racismo, que ya se había manifestado con crudeza en Sucre en mayo de este año, sigue sorprendiendo. Sorprende no por lo novedoso, sino por lo explícito. Lo que sí resulta novedoso en estos tiempos es la articulación del racismo con la violencia contra distintas instituciones del Estado.
Pero ¿cómo entendemos la violencia y las distintas expresiones de una fuerza grupal o corporativa? Desde sus inicios a la vida republicana, Bolivia tuvo una constitución "a la europea": en ninguna parte se aclaraba que la mayoría indígena no podría votar. Sin embargo, los requisitos para ejercer el sufragio eran ser hombre, boliviano, alfabeto, mayor de 21 años y ganar un salario (no originado en servidumbre). ¿Cómo podía relacionarse entonces un indígena comunario con el Estado que no le reconocía ciudadanía? Sólo a través de su grupo.
La historia política de Bolivia no es la historia de la exclusión: es la historia de la exclusión formal y de la consecuente generación de una serie de canales alternativos e informales por los cuales incidir sobre la política. En 1956, durante la Revolución Nacional, por primera vez el voto fue universal; la cultura política de movimientos sociales, sin embargo, continuó. Esta cultura explica que en la década de 1950 la reforma agraria estuviera encabezada por sindicatos campesinos, que a principios del siglo XXI se expulsara de Cochabamba a la empresa privatizadora del agua, que posteriormente se formulara una agenda de recuperación de soberanía sobre los hidrocarburos y que se pusiese fin al experimento neoliberal de dos décadas.
Cuando vemos las imágenes de los grupos de choque que en Santa Cruz atacan dependencias del Estado central y persiguen a los representantes de las fuerzas del orden, dejando en evidencia la debilidad del Estado, podríamos recordar el carácter positivo de una cultura política que a través de la presión y la violencia antiestatal consiguió uno de los regímenes más progresistas de Latinoamérica.
Podríamos incluso compararlo con la lucha por el gas, por el agua y por el fin del modelo neoliberal. Sin embargo, si miramos un poco más de cerca podemos percibir algunas diferencias: las batallas libradas en el pasado por el campesinado boliviano contra un Estado que diseñó políticas para excluirlos de la vida política fueron luchas de resistencia, por obtener derechos. Las luchas regionalistas, si bien intentan plantearse de un modo similar, contra un Estado central que según ellos los excluyó, son en realidad una batalla para no perder privilegios.
Una mirada rápida a quienes lideran las demandas regionalistas y a los intereses que representan nos muestra a un grupo de poder ligado tanto a la dictadura de Hugo Banzer en la década de 1970 como a los partidos políticos que se turnaron el poder desde el retorno a la democracia en 1982. Un grupo agroindustrial que creció, a partir de la década de 1950, como parte de una estrategia de desarrollo de la Revolución Nacional con apoyo técnico y financiero de Estados Unidos. Que gozó de los privilegios de un Estado que lo dotó de tierras a título gratuito, que subsidió su combustible y que protegió con tarifas su producción agrícola.
Detrás de la destrucción de las instituciones estatales que emprendieron estos grupos podemos ver una concepción atrimonial del Estado. Una elite que dice "el Estado es mío o de nadie más". Una elite que se dio cuenta que la lucha institucional-legalista no es el camino, ya que Evo ganó una ratificación de casi el 70% en el referéndum del 10 de agosto. Y así, cuando estas elites que no tienen el control del Estado no avizoran la posibilidad de recuperarlo en el corto plazo, como quedó en claro a partir del revocatorio, patean el tablero. Y lo patean con la rabia que sólo una elite puede tener al ser desplazada por un indio.
(*) Sociólogo e historiador, investigador en historia de Bolivia.
Crítica, 16.09.2008
Dos semanas atrás, las imágenes de mujeres "de falda" golpeando a mujeres "de pollera" a las que acusaban de "raza maldita", sorprendieron por su saña en Santa Cruz de la Sierra. Una semana atrás, grupos vandálicos arremetieron contra distintas instituciones del Estado en la misma ciudad y patearon a conscriptos collas. Unos pocos días atrás, sicarios dispararon en el departamento de Pando contra campesinos indígenas simpatizantes del gobierno.
El racismo, que ya se había manifestado con crudeza en Sucre en mayo de este año, sigue sorprendiendo. Sorprende no por lo novedoso, sino por lo explícito. Lo que sí resulta novedoso en estos tiempos es la articulación del racismo con la violencia contra distintas instituciones del Estado.
Pero ¿cómo entendemos la violencia y las distintas expresiones de una fuerza grupal o corporativa? Desde sus inicios a la vida republicana, Bolivia tuvo una constitución "a la europea": en ninguna parte se aclaraba que la mayoría indígena no podría votar. Sin embargo, los requisitos para ejercer el sufragio eran ser hombre, boliviano, alfabeto, mayor de 21 años y ganar un salario (no originado en servidumbre). ¿Cómo podía relacionarse entonces un indígena comunario con el Estado que no le reconocía ciudadanía? Sólo a través de su grupo.
La historia política de Bolivia no es la historia de la exclusión: es la historia de la exclusión formal y de la consecuente generación de una serie de canales alternativos e informales por los cuales incidir sobre la política. En 1956, durante la Revolución Nacional, por primera vez el voto fue universal; la cultura política de movimientos sociales, sin embargo, continuó. Esta cultura explica que en la década de 1950 la reforma agraria estuviera encabezada por sindicatos campesinos, que a principios del siglo XXI se expulsara de Cochabamba a la empresa privatizadora del agua, que posteriormente se formulara una agenda de recuperación de soberanía sobre los hidrocarburos y que se pusiese fin al experimento neoliberal de dos décadas.
Cuando vemos las imágenes de los grupos de choque que en Santa Cruz atacan dependencias del Estado central y persiguen a los representantes de las fuerzas del orden, dejando en evidencia la debilidad del Estado, podríamos recordar el carácter positivo de una cultura política que a través de la presión y la violencia antiestatal consiguió uno de los regímenes más progresistas de Latinoamérica.
Podríamos incluso compararlo con la lucha por el gas, por el agua y por el fin del modelo neoliberal. Sin embargo, si miramos un poco más de cerca podemos percibir algunas diferencias: las batallas libradas en el pasado por el campesinado boliviano contra un Estado que diseñó políticas para excluirlos de la vida política fueron luchas de resistencia, por obtener derechos. Las luchas regionalistas, si bien intentan plantearse de un modo similar, contra un Estado central que según ellos los excluyó, son en realidad una batalla para no perder privilegios.
Una mirada rápida a quienes lideran las demandas regionalistas y a los intereses que representan nos muestra a un grupo de poder ligado tanto a la dictadura de Hugo Banzer en la década de 1970 como a los partidos políticos que se turnaron el poder desde el retorno a la democracia en 1982. Un grupo agroindustrial que creció, a partir de la década de 1950, como parte de una estrategia de desarrollo de la Revolución Nacional con apoyo técnico y financiero de Estados Unidos. Que gozó de los privilegios de un Estado que lo dotó de tierras a título gratuito, que subsidió su combustible y que protegió con tarifas su producción agrícola.
Detrás de la destrucción de las instituciones estatales que emprendieron estos grupos podemos ver una concepción atrimonial del Estado. Una elite que dice "el Estado es mío o de nadie más". Una elite que se dio cuenta que la lucha institucional-legalista no es el camino, ya que Evo ganó una ratificación de casi el 70% en el referéndum del 10 de agosto. Y así, cuando estas elites que no tienen el control del Estado no avizoran la posibilidad de recuperarlo en el corto plazo, como quedó en claro a partir del revocatorio, patean el tablero. Y lo patean con la rabia que sólo una elite puede tener al ser desplazada por un indio.
(*) Sociólogo e historiador, investigador en historia de Bolivia.
Bolivia: la derecha y le imperalismo ya redoblaron la apuesta
Viernes 12 de septiembre de 2008
CARACAS Y LA PAZ EXPULSAN EMBAJADORES DE EEUU
Bolivia: la derecha y le imperalismo ya redoblaron la apuesta
“Se acerca la guerra, que sepan las madres cruceñas que si vamos a ir a la guerra, vamos a derramar la sangre de sus hijos de manera responsable” dijo hace unas semanas Branko Gora Marinkovic Jocevic, líder del racista y proimperialista Comité Civico de Santa Cruz, antes de regresar a Bolivia desde los Estados Unidos. Con la victoria del gobierno en el referéndum, la derecha, fogoneada por la diplomacia norteamericana eleva un nuevo desafío: a los bloqueos de caminos, le suma el saqueo de edificios públicos, saboteo redes internacionales de gas y accionar de grupos paramilitares que mataron ayer a ocho campesinos indígenas. El imperio desestabiliza diractamente en Bolivia y busca rodear a Venezuela. Ambos paises expulsaron a los ambjadores norteamericanos. Leer completo, opinar
Historia Educativa Grupo Yahoo (histeducal@yahoogroups.com); biblioescolares Grupo Yahoo (bibliotecas-escolares@gruposyahoo.com.ar)
Por favor difundir y solidarizarse, están destruyendo sistemáticamente Patrimonio e Historia Americana, con tácticas utilizadas en guerras de aniquilación.
Arch. Leandro E. Vurcharchuc
http://archivosmunicipales.blogspot.com
--- El jue 11-sep-08, Luis Oporto escribió:
De: Luis Oporto
Asunto: [Archivistas_Bolivia] RE: [biblio-bolivia] Comunicado ataque al CEJIS
Para: biblio-bolivia@yahoogrupos.com.mx, Archivistas_Bolivia@yahoogroups.com
Cc: biblio-info-sociedad-2@googlegroups.com, "Informacion para el Cambio Ciudadano"
Fecha: jueves, 11 de septiembre de 2008, 11:19 am
Estimados (as) amigos (as) de la Lista:
Primero. Los hechos
Creo que es un deber de todo profesional que trabaja en archivos, bibliotecas y otras unidades de información, analizar el momento delicado que enfrentan las instituciones que custodian documentación pública o privada en las ciudades del Chaco, Oriente y la Amazonía boliviana.
Con ese propósito, y con mucho pesar, tengo la obligación de comentar el informe oficial del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, publicado a raíz de los hechos vandálicos del 9 de septiembre, “Día Aciago de la Destrucción de la Memoria Cruceña ”:
Autores materiales: Un grupo de aproximadamente 50 vándalos.
Método empleado: Asalto y saqueo. El grupo ingresó por la fuerza, saqueó completamente e incendió las oficinas del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS). Emplearon tres vehículos 4x4 más otros motorizados, de donde descendieron jóvenes armados de palos, cuchillos, petardos y piedras. Utilizaron uno de los vehículos para echar abajo el portón de entrada. Una vez adentro, los atacantes:
• Robaron y destruyeron lo que había en su interior,
• Rompieron vitrinas, ventanas, puertas, muebles, enseres, equipos de computación, archivos, documentación.
• Realizaron una gran pira en la calle, ante las puertas violentadas de la institución y la hicieron arder, igual que otras fogatas iniciadas dentro de las oficinas del CEJIS.
• Se ha perdido importantísima documentación de seguimiento de los procesos de titulación de tierras de los pueblos indígenas, investigaciones.
• También fue destruida y quemada en la calle, por lo menos un tercio de la biblioteca, reconocida a nivel nacional por su importante especializació n en la temática indígena y agraria.
• No hubo daños a las personas debido a que el personal fue evacuado poco antes del ataque.
Por qué el CEJIS: En sus 30 años de trabajo, el CEJIS ha acompañado jurídicamente a las organizaciones indígenas, campesinas y sin tierra en los procesos de titulación de sus tierras y territorios. Ha sido un aliado permanente de los movimientos sociales en la consecución jurídica de sus derechos en la legislación nacional, asesorado y acompañando el seguimiento de las organizaciones sociales a la Asamblea Constituyente. Esta labor ha implicado permanente riesgo en las personas y en las oficinas del CEJIS, amenazadas por los sectores de poder que históricamente controlaron la región del Oriente boliviano, quienes se sienten ahora amenazados por el avance en los derechos de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Cuántas veces se atentó contra el CEJIS. Las oficinas del CEJIS, así como su personal, fueron atacadas más de 15 veces en los últimos cinco años. En los últimos meses la institución sufrió dos ataques con bombas molotov (en noviembre 2007 y en agosto pasado).
Otras instituciones atacadas: Ayer fueron también asaltados y saqueados en la ciudad de Santa Cruz, además del CEJIS:
• Impuestos Nacionales
• Grandes Contribuyentes (GRACO)
• Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel)
• Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA)
• Migraciones
• Canal 7 del Estado
• Radio de la Red Patria Nueva , y otras oficinas en todo el Oriente boliviano.
Cuál es el propósito: Esta cadena de agresiones forma parte de un plan que está en acción y sigue adelante hoy con el ataque a las organizaciones indígenas nacional y regional de Santa Cruz y campesinas con sede en esta ciudad, las radios populares -como Radio Alternativa, que funciona en la Casa de la Mujer- y otras organizaciones de Derechos Humanos.
El recrudecimiento de la violencia en todo el Oriente de Bolivia, que comenzó bajo la consigna de 'una mejor redistribució n de la renta petrolera para las regiones', ha cambiado por una toma de hecho de los departamentos de esta parte del país y una ola de persecución intolerante y racista a todos quienes ellos consideren sus 'enemigos', ahora con la exigencia al Gobierno de Evo Morales de que reconozca una autonomía regional de ribetes separatistas, inaceptable para el grueso de la población.
Segundo. El juicio de la Historia
Este es un informe que da cuenta de los autores materiales, el método empleado y el recuento de daños. Expresa la estrategia de grupos de poder que han instruido la “ola de persecución intolerante y racista”, con el fin de impedir la consulta de la nueva Constitución Política del Estado. Es una acción política extrema.
El método (calificado ya como “fascista”) nos recuerda, al que emplearon dictaduras militares del pasado. Está fresca en la memoria la operación comando dirigida por el Cnl. Luis Arce Gómez, al Ministerio del Interior en abril de 1980. Pocos días más tarde, el sacerdote jesuita Luis Espinal fue secuestrado, torturado y asesinado. En julio de ese año, paramilitares atacaron violentamente la sede de la Central Obrera Boliviana , tomaron presos a varios dirigentes, identificaron a Marcelo Quiroga Santa Cruz, disparándole a quemarropa, y asesinaron al dirigente minero Gualberto Vega. Quiroga fue torturado con inusitada crueldad y asesinado.
¿Por qué el General Luis García Meza Tejada permitió ese exceso?
La Justicia declaró a ambos militares culpables y dictaminó la máxima pena sin derecho a indulto.
¡Cuánta falta hace un Observatorio Nacional de la Memoria!
¡Cuánta falta hace un registro permanente de la destrucción del patrimonio documental, máximo legado que deja un país a sus nuevas generaciones!
¡Cuánta falta hace la palabra autorizada de Paula Peña y Alcides Parejas, historiadores oficiales y asesores de la dirigencia de la “media luna”!
¡Cuánta falta hace un pronunciamiento oficial de propios y extraños sobre la destrucción de la Memoria Cruceña !
Luego del recuento de los daños, es preciso denunciar estos hechos de violencia contra la memoria institucional y la memoria intelectual, en todo foro nacional y mundial.
Las preguntas de la Historia, que registra implacablemente todo acontecer, no pueden quedar al margen:
¿Prefecto Rubén Costas: por qué permitió usted que grupos delincuenciales, asaltaran el patrimonio de los bolivianos?
¿Señor empresario croata-cruceñ o, Don Branco Marincovic y la dirigencia cívica-prefectural de los departamentos que componen la llamada “media luna”: Por qué permitieron que mercenarios destruyan los bienes del Estado para manifestar su rechazo al gobierno actual, si tienen parlamentarios en el Senado Nacional (mayoría) y en Diputados? ¿Por qué le temen a la consulta popular al Soberano, que será en última instancia quien debe decidir qué país deseamos?
¿Prefecto Rubén Costas, señor Branco Marincovic: Por qué dieron permitieron que grupos delincuenciales destruyeran y quemaran documentaciones institucionales?
Tercero. La toma de conciencia
La destrucción de los bienes públicos no afecta al gobierno de turno, sino que es un daño irreparable al país, al boliviano, al cruceño.
Un documento oficial destruido, no tiene reemplazo, el daño es irreversible.
Ante los hechos consumados de violencia política insana, ratificamos que el 9 de septiembre de 2008 se ha inscrito ya en las páginas de la historia archivística de Bolivia como “Día Aciago de la Destrucción de la Memoria Cruceña ”, un crimen de lesa cultura que jamás debe olvidarse.
El tema será, indudablemente, motivo de debate en el próximo Seminario Internacional sobre Destrucción del Patrimonio Bibliográfico y Documental.
Reciban un cordial saludo,
Luis Oporto Ordóñez
________________________________________
De: biblio-bolivia@ yahoogrupos. com.mx [mailto: biblio-bolivia@ yahoogrupos. com.mx ] En nombre de Irina Yanovka
Enviado el: jueves, 11 de septiembre de 2008 7:48
Para: amigos bibliotecarios; archivistas_ bolivia@yahoogro ups.com
Asunto: [biblio-bolivia] Comunicado ataque al CEJIS
Estimados compañeros de la Red:
Estimados compañeros de la Red.
Anoche continuaron los asaltos y la destrucción del patrimonio documental de importantes instituciones, los responsables han dejado en manos de la escoria de la sociedad el asalto a estas instituciones.
Hacerles conocer que la única radio "Integración" que funciona en el Plan 3000 ha resistido junto a los valientes vecinos de la zona que se han volcado a las calles de esta populosa zona con el objetivo de defenderse de los ataques de los cívicos y sus maleantes de esta lucha hay 3 heridos de bala ya que los de la UJC estaban armados.
También les paso el comunicado que sacó el CEJIS.
Un abrazo
Rosario Vargas
Santa CRuz-Bolivia
Charo
________________________________________
From: eletela@hotmail. com
To: albertlapaz@ yahoo.com
Subject: Comunicado ataque al CEJIS
Date: Wed, 10 Sep 2008 22:35:30 +0000
Queridos y queridas amigos y amigas, por favor difundir este comunicado para hacer conocer los ataques de estos grupos de asalto, que se comportan como delincuentes y han probocado todo este caos en nuestra querida ciudad de Santa Cruz
>
> GRUPOS VIOLENTOS TOMAN ORGANIZACIÓN DE DERECHOS HUMANOS EN BOLIVIA
>
>
>
> ASALTO Y SAQUEO DEL CEJIS DE SANTA CRUZ
>
>
>
> La tarde de ayer, martes 9 de septiembre, un grupo de aproximadamente
> 50 vándalos ingresó por la fuerza, saqueó completamente e incendió las
> oficinas del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social
> (CEJIS) en Santa Cruz de la Sierra, Oriente de Bolivia.
>
>
>
> A las 18 horas llegaron a las puertas de la institución tres vehículos
> 4x4 más otros motorizados, de donde descendieron jóvenes armados de
> palos, cuchillos, petardos y piedras. Utilizaron uno de los vehículos
> para echar abajo el portón de entrada. Los cuatro policías que
> resguardaban el edificio huyeron por temor a represalias. Una vez
> adentro, los atacantes robaron y destruyeron lo que había en su
> interior. Rompieron vitrinas, ventanas, puertas, muebles, enseres,
> equipos de computación, archivos, documentación. Realizaron una gran
> pira en la calle, ante las puertas violentadas de la institución y la
> hicieron arder, igual que otras fogatas iniciadas dentro de las
> oficinas del CEJIS. Se ha perdido importantísima documentación de
> seguimiento de los procesos de titulación de tierras de los pueblos
> indígenas, investigaciones. También fue destruida y quemada en la
> calle, por lo menos un tercio de la biblioteca, reconocida a nivel
> nacional por su importante especializació n en la temática indígena y
> agraria. No hubo daños a las personas debido a que el personal fue
> evacuado poco antes del ataque. Están bajo amenaza las oficinas del
> CEJIS de Trinidad y Riberalta, ambas del departamento de Beni, donde
> se están llevando adelante también acciones de violencia similares.
>
>
>
> Las oficinas del CEJIS, así como su personal, fueron atacadas más de
> 15 veces en los últimos cinco años. En los últimos meses la
> institución sufrió dos ataques con bombas molotov (en noviembre 2007 y
> en agosto pasado). En sus 30 años de trabajo, el CEJIS ha acompañado
> jurídicamente a las organizaciones indígenas, campesinas y sin tierra
> en los procesos de titulación de sus tierras y territorios. Ha sido un
> aliado permanente de los movimientos sociales en la consecución
> jurídica de sus derechos en la legislación nacional, asesorado y
> acompañando el seguimiento de las organizaciones sociales a la
> Asamblea Constituyente. Esta labor ha implicado permanente riesgo en
> las personas y en las oficinas del CEJIS, amenazadas por los sectores
> de poder que históricamente controlaron la región del Oriente
> boliviano, quienes se sienten ahora amenazados por el avance en los
> derechos de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
>
>
>
> Ayer fueron también asaltados y saqueados en la ciudad de Santa Cruz,
> además del CEJIS, las oficinas regionales de Impuestos Nacionales,
> Grandes Contribuyentes (GRACO), Empresa Nacional de Telecomunicaciones
> (Entel), el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), Migraciones,
> el Canal 7 del Estado, la radio de la Red Patria Nueva , y otras
> oficinas en todo el Oriente boliviano. Esta cadena de agresiones forma
> parte de un plan que está en acción y sigue adelante hoy con el ataque
> a las organizaciones indígenas nacional y regional de Santa Cruz y
> campesinas con sede en esta ciudad, las radios populares -como Radio
> Alternativa, que funciona en la Casa de la Mujer- y otras
> organizaciones de Derechos Humanos, por cuenta de los mismos grupos
> que arremetieron contra el CEJIS.
>
>
>
> El recrudecimiento de la violencia en todo el Oriente de Bolivia, que
> comenzó bajo la consigna de 'una mejor redistribució n de la renta
> petrolera para las regiones', ha cambiado por una toma de hecho de los
> departamentos de esta parte del país y una ola de persecución
> intolerante y racista a todos quienes ellos consideren sus 'enemigos',
> ahora con la exigencia al Gobierno de Evo Morales de que reconozca una
> autonomía regional de ribetes separatistas, inaceptable para el grueso
> de la población.
>
>
>
> Por todo lo expuesto:
>
>
>
> 1. Denunciamos el asalto y saqueo de nuestras oficinas en la ciudad de
> Santa Cruz, de parte de una turba organizada por las personas que
> están asolando esta ciudad.[P1]
>
>
>
> 2. Denunciamos que la vida y la seguridad de nuestro personal está en
> riesgo, ante el retiro del resguardo policial de la oficina y la falta
> total de seguridad en la ciudad para ciertos funcionarios, puesto que
> la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas no están actuando.
>
>
>
> 3. Denunciamos ante el cierre de los principales medios alternativos
> de comunicación y el deterioro de las líneas de telefonía de la
> empresa Entel, que las libertades de expresión y opinión en el
> departamento están restringidas y las oficinas del CEJIS están
> temporalmente cerradas.
>
>
>
> 4. Exigimos a la Fiscalía del Distrito de Santa Cruz y la Policía
> Nacional, realice una pormenorizada investigación y sancione a los
> responsables, materiales e intelectuales de estos deplorables hechos,
> quienes están plenamente identificados por los medios de comunicación.
>
>
>
> 5. Exigimos al Estado boliviano otorgue las garantías para la vida e
> integridad personal de los funcionarios del CEJIS en Santa Cruz,
> Trinidad y Riberalta, y se ajuste a los convenios internacionales de
> Derechos Humanos a los que está suscrito.
>
>
>
> Pedimos a todas las organizaciones de Derechos Humanos y de la
> sociedad civil solidarizarse por la situación que está viviendo
> Bolivia.
>
>
>
> Santa Cruz de la Sierra - BOLIVIA 10 de septiembre 2008
>
>
>
> CENTRO DE ESTUDIOS JURÍDICOS E INVESTIGACIÓN SOCIAL - CEJIS
>
> Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS)
> Calle Alfredo Jordán Nº 79 (entre Avenida Landívar y Calle Ingavi, una
> cuadra antes del segundo anillo)
> Ciudad de Santa Cruz de la Sierra - BOLIVIA
> Teléfono (591-3) 353-2714
> www.cejis.org
>
> Director Ejecutivo:
> Leonardo Tamburini
CARACAS Y LA PAZ EXPULSAN EMBAJADORES DE EEUU
Bolivia: la derecha y le imperalismo ya redoblaron la apuesta
“Se acerca la guerra, que sepan las madres cruceñas que si vamos a ir a la guerra, vamos a derramar la sangre de sus hijos de manera responsable” dijo hace unas semanas Branko Gora Marinkovic Jocevic, líder del racista y proimperialista Comité Civico de Santa Cruz, antes de regresar a Bolivia desde los Estados Unidos. Con la victoria del gobierno en el referéndum, la derecha, fogoneada por la diplomacia norteamericana eleva un nuevo desafío: a los bloqueos de caminos, le suma el saqueo de edificios públicos, saboteo redes internacionales de gas y accionar de grupos paramilitares que mataron ayer a ocho campesinos indígenas. El imperio desestabiliza diractamente en Bolivia y busca rodear a Venezuela. Ambos paises expulsaron a los ambjadores norteamericanos. Leer completo, opinar
Historia Educativa Grupo Yahoo (histeducal@yahoogroups.com); biblioescolares Grupo Yahoo (bibliotecas-escolares@gruposyahoo.com.ar)
Por favor difundir y solidarizarse, están destruyendo sistemáticamente Patrimonio e Historia Americana, con tácticas utilizadas en guerras de aniquilación.
Arch. Leandro E. Vurcharchuc
http://archivosmunicipales.blogspot.com
--- El jue 11-sep-08, Luis Oporto
De: Luis Oporto
Asunto: [Archivistas_Bolivia] RE: [biblio-bolivia] Comunicado ataque al CEJIS
Para: biblio-bolivia@yahoogrupos.com.mx, Archivistas_Bolivia@yahoogroups.com
Cc: biblio-info-sociedad-2@googlegroups.com, "Informacion para el Cambio Ciudadano"
Fecha: jueves, 11 de septiembre de 2008, 11:19 am
Estimados (as) amigos (as) de la Lista:
Primero. Los hechos
Creo que es un deber de todo profesional que trabaja en archivos, bibliotecas y otras unidades de información, analizar el momento delicado que enfrentan las instituciones que custodian documentación pública o privada en las ciudades del Chaco, Oriente y la Amazonía boliviana.
Con ese propósito, y con mucho pesar, tengo la obligación de comentar el informe oficial del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, publicado a raíz de los hechos vandálicos del 9 de septiembre, “Día Aciago de la Destrucción de la Memoria Cruceña ”:
Autores materiales: Un grupo de aproximadamente 50 vándalos.
Método empleado: Asalto y saqueo. El grupo ingresó por la fuerza, saqueó completamente e incendió las oficinas del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS). Emplearon tres vehículos 4x4 más otros motorizados, de donde descendieron jóvenes armados de palos, cuchillos, petardos y piedras. Utilizaron uno de los vehículos para echar abajo el portón de entrada. Una vez adentro, los atacantes:
• Robaron y destruyeron lo que había en su interior,
• Rompieron vitrinas, ventanas, puertas, muebles, enseres, equipos de computación, archivos, documentación.
• Realizaron una gran pira en la calle, ante las puertas violentadas de la institución y la hicieron arder, igual que otras fogatas iniciadas dentro de las oficinas del CEJIS.
• Se ha perdido importantísima documentación de seguimiento de los procesos de titulación de tierras de los pueblos indígenas, investigaciones.
• También fue destruida y quemada en la calle, por lo menos un tercio de la biblioteca, reconocida a nivel nacional por su importante especializació n en la temática indígena y agraria.
• No hubo daños a las personas debido a que el personal fue evacuado poco antes del ataque.
Por qué el CEJIS: En sus 30 años de trabajo, el CEJIS ha acompañado jurídicamente a las organizaciones indígenas, campesinas y sin tierra en los procesos de titulación de sus tierras y territorios. Ha sido un aliado permanente de los movimientos sociales en la consecución jurídica de sus derechos en la legislación nacional, asesorado y acompañando el seguimiento de las organizaciones sociales a la Asamblea Constituyente. Esta labor ha implicado permanente riesgo en las personas y en las oficinas del CEJIS, amenazadas por los sectores de poder que históricamente controlaron la región del Oriente boliviano, quienes se sienten ahora amenazados por el avance en los derechos de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Cuántas veces se atentó contra el CEJIS. Las oficinas del CEJIS, así como su personal, fueron atacadas más de 15 veces en los últimos cinco años. En los últimos meses la institución sufrió dos ataques con bombas molotov (en noviembre 2007 y en agosto pasado).
Otras instituciones atacadas: Ayer fueron también asaltados y saqueados en la ciudad de Santa Cruz, además del CEJIS:
• Impuestos Nacionales
• Grandes Contribuyentes (GRACO)
• Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel)
• Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA)
• Migraciones
• Canal 7 del Estado
• Radio de la Red Patria Nueva , y otras oficinas en todo el Oriente boliviano.
Cuál es el propósito: Esta cadena de agresiones forma parte de un plan que está en acción y sigue adelante hoy con el ataque a las organizaciones indígenas nacional y regional de Santa Cruz y campesinas con sede en esta ciudad, las radios populares -como Radio Alternativa, que funciona en la Casa de la Mujer- y otras organizaciones de Derechos Humanos.
El recrudecimiento de la violencia en todo el Oriente de Bolivia, que comenzó bajo la consigna de 'una mejor redistribució n de la renta petrolera para las regiones', ha cambiado por una toma de hecho de los departamentos de esta parte del país y una ola de persecución intolerante y racista a todos quienes ellos consideren sus 'enemigos', ahora con la exigencia al Gobierno de Evo Morales de que reconozca una autonomía regional de ribetes separatistas, inaceptable para el grueso de la población.
Segundo. El juicio de la Historia
Este es un informe que da cuenta de los autores materiales, el método empleado y el recuento de daños. Expresa la estrategia de grupos de poder que han instruido la “ola de persecución intolerante y racista”, con el fin de impedir la consulta de la nueva Constitución Política del Estado. Es una acción política extrema.
El método (calificado ya como “fascista”) nos recuerda, al que emplearon dictaduras militares del pasado. Está fresca en la memoria la operación comando dirigida por el Cnl. Luis Arce Gómez, al Ministerio del Interior en abril de 1980. Pocos días más tarde, el sacerdote jesuita Luis Espinal fue secuestrado, torturado y asesinado. En julio de ese año, paramilitares atacaron violentamente la sede de la Central Obrera Boliviana , tomaron presos a varios dirigentes, identificaron a Marcelo Quiroga Santa Cruz, disparándole a quemarropa, y asesinaron al dirigente minero Gualberto Vega. Quiroga fue torturado con inusitada crueldad y asesinado.
¿Por qué el General Luis García Meza Tejada permitió ese exceso?
La Justicia declaró a ambos militares culpables y dictaminó la máxima pena sin derecho a indulto.
¡Cuánta falta hace un Observatorio Nacional de la Memoria!
¡Cuánta falta hace un registro permanente de la destrucción del patrimonio documental, máximo legado que deja un país a sus nuevas generaciones!
¡Cuánta falta hace la palabra autorizada de Paula Peña y Alcides Parejas, historiadores oficiales y asesores de la dirigencia de la “media luna”!
¡Cuánta falta hace un pronunciamiento oficial de propios y extraños sobre la destrucción de la Memoria Cruceña !
Luego del recuento de los daños, es preciso denunciar estos hechos de violencia contra la memoria institucional y la memoria intelectual, en todo foro nacional y mundial.
Las preguntas de la Historia, que registra implacablemente todo acontecer, no pueden quedar al margen:
¿Prefecto Rubén Costas: por qué permitió usted que grupos delincuenciales, asaltaran el patrimonio de los bolivianos?
¿Señor empresario croata-cruceñ o, Don Branco Marincovic y la dirigencia cívica-prefectural de los departamentos que componen la llamada “media luna”: Por qué permitieron que mercenarios destruyan los bienes del Estado para manifestar su rechazo al gobierno actual, si tienen parlamentarios en el Senado Nacional (mayoría) y en Diputados? ¿Por qué le temen a la consulta popular al Soberano, que será en última instancia quien debe decidir qué país deseamos?
¿Prefecto Rubén Costas, señor Branco Marincovic: Por qué dieron permitieron que grupos delincuenciales destruyeran y quemaran documentaciones institucionales?
Tercero. La toma de conciencia
La destrucción de los bienes públicos no afecta al gobierno de turno, sino que es un daño irreparable al país, al boliviano, al cruceño.
Un documento oficial destruido, no tiene reemplazo, el daño es irreversible.
Ante los hechos consumados de violencia política insana, ratificamos que el 9 de septiembre de 2008 se ha inscrito ya en las páginas de la historia archivística de Bolivia como “Día Aciago de la Destrucción de la Memoria Cruceña ”, un crimen de lesa cultura que jamás debe olvidarse.
El tema será, indudablemente, motivo de debate en el próximo Seminario Internacional sobre Destrucción del Patrimonio Bibliográfico y Documental.
Reciban un cordial saludo,
Luis Oporto Ordóñez
________________________________________
De: biblio-bolivia@ yahoogrupos. com.mx [mailto: biblio-bolivia@ yahoogrupos. com.mx ] En nombre de Irina Yanovka
Enviado el: jueves, 11 de septiembre de 2008 7:48
Para: amigos bibliotecarios; archivistas_ bolivia@yahoogro ups.com
Asunto: [biblio-bolivia] Comunicado ataque al CEJIS
Estimados compañeros de la Red:
Estimados compañeros de la Red.
Anoche continuaron los asaltos y la destrucción del patrimonio documental de importantes instituciones, los responsables han dejado en manos de la escoria de la sociedad el asalto a estas instituciones.
Hacerles conocer que la única radio "Integración" que funciona en el Plan 3000 ha resistido junto a los valientes vecinos de la zona que se han volcado a las calles de esta populosa zona con el objetivo de defenderse de los ataques de los cívicos y sus maleantes de esta lucha hay 3 heridos de bala ya que los de la UJC estaban armados.
También les paso el comunicado que sacó el CEJIS.
Un abrazo
Rosario Vargas
Santa CRuz-Bolivia
Charo
________________________________________
From: eletela@hotmail. com
To: albertlapaz@ yahoo.com
Subject: Comunicado ataque al CEJIS
Date: Wed, 10 Sep 2008 22:35:30 +0000
Queridos y queridas amigos y amigas, por favor difundir este comunicado para hacer conocer los ataques de estos grupos de asalto, que se comportan como delincuentes y han probocado todo este caos en nuestra querida ciudad de Santa Cruz
>
> GRUPOS VIOLENTOS TOMAN ORGANIZACIÓN DE DERECHOS HUMANOS EN BOLIVIA
>
>
>
> ASALTO Y SAQUEO DEL CEJIS DE SANTA CRUZ
>
>
>
> La tarde de ayer, martes 9 de septiembre, un grupo de aproximadamente
> 50 vándalos ingresó por la fuerza, saqueó completamente e incendió las
> oficinas del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social
> (CEJIS) en Santa Cruz de la Sierra, Oriente de Bolivia.
>
>
>
> A las 18 horas llegaron a las puertas de la institución tres vehículos
> 4x4 más otros motorizados, de donde descendieron jóvenes armados de
> palos, cuchillos, petardos y piedras. Utilizaron uno de los vehículos
> para echar abajo el portón de entrada. Los cuatro policías que
> resguardaban el edificio huyeron por temor a represalias. Una vez
> adentro, los atacantes robaron y destruyeron lo que había en su
> interior. Rompieron vitrinas, ventanas, puertas, muebles, enseres,
> equipos de computación, archivos, documentación. Realizaron una gran
> pira en la calle, ante las puertas violentadas de la institución y la
> hicieron arder, igual que otras fogatas iniciadas dentro de las
> oficinas del CEJIS. Se ha perdido importantísima documentación de
> seguimiento de los procesos de titulación de tierras de los pueblos
> indígenas, investigaciones. También fue destruida y quemada en la
> calle, por lo menos un tercio de la biblioteca, reconocida a nivel
> nacional por su importante especializació n en la temática indígena y
> agraria. No hubo daños a las personas debido a que el personal fue
> evacuado poco antes del ataque. Están bajo amenaza las oficinas del
> CEJIS de Trinidad y Riberalta, ambas del departamento de Beni, donde
> se están llevando adelante también acciones de violencia similares.
>
>
>
> Las oficinas del CEJIS, así como su personal, fueron atacadas más de
> 15 veces en los últimos cinco años. En los últimos meses la
> institución sufrió dos ataques con bombas molotov (en noviembre 2007 y
> en agosto pasado). En sus 30 años de trabajo, el CEJIS ha acompañado
> jurídicamente a las organizaciones indígenas, campesinas y sin tierra
> en los procesos de titulación de sus tierras y territorios. Ha sido un
> aliado permanente de los movimientos sociales en la consecución
> jurídica de sus derechos en la legislación nacional, asesorado y
> acompañando el seguimiento de las organizaciones sociales a la
> Asamblea Constituyente. Esta labor ha implicado permanente riesgo en
> las personas y en las oficinas del CEJIS, amenazadas por los sectores
> de poder que históricamente controlaron la región del Oriente
> boliviano, quienes se sienten ahora amenazados por el avance en los
> derechos de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
>
>
>
> Ayer fueron también asaltados y saqueados en la ciudad de Santa Cruz,
> además del CEJIS, las oficinas regionales de Impuestos Nacionales,
> Grandes Contribuyentes (GRACO), Empresa Nacional de Telecomunicaciones
> (Entel), el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), Migraciones,
> el Canal 7 del Estado, la radio de la Red Patria Nueva , y otras
> oficinas en todo el Oriente boliviano. Esta cadena de agresiones forma
> parte de un plan que está en acción y sigue adelante hoy con el ataque
> a las organizaciones indígenas nacional y regional de Santa Cruz y
> campesinas con sede en esta ciudad, las radios populares -como Radio
> Alternativa, que funciona en la Casa de la Mujer- y otras
> organizaciones de Derechos Humanos, por cuenta de los mismos grupos
> que arremetieron contra el CEJIS.
>
>
>
> El recrudecimiento de la violencia en todo el Oriente de Bolivia, que
> comenzó bajo la consigna de 'una mejor redistribució n de la renta
> petrolera para las regiones', ha cambiado por una toma de hecho de los
> departamentos de esta parte del país y una ola de persecución
> intolerante y racista a todos quienes ellos consideren sus 'enemigos',
> ahora con la exigencia al Gobierno de Evo Morales de que reconozca una
> autonomía regional de ribetes separatistas, inaceptable para el grueso
> de la población.
>
>
>
> Por todo lo expuesto:
>
>
>
> 1. Denunciamos el asalto y saqueo de nuestras oficinas en la ciudad de
> Santa Cruz, de parte de una turba organizada por las personas que
> están asolando esta ciudad.[P1]
>
>
>
> 2. Denunciamos que la vida y la seguridad de nuestro personal está en
> riesgo, ante el retiro del resguardo policial de la oficina y la falta
> total de seguridad en la ciudad para ciertos funcionarios, puesto que
> la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas no están actuando.
>
>
>
> 3. Denunciamos ante el cierre de los principales medios alternativos
> de comunicación y el deterioro de las líneas de telefonía de la
> empresa Entel, que las libertades de expresión y opinión en el
> departamento están restringidas y las oficinas del CEJIS están
> temporalmente cerradas.
>
>
>
> 4. Exigimos a la Fiscalía del Distrito de Santa Cruz y la Policía
> Nacional, realice una pormenorizada investigación y sancione a los
> responsables, materiales e intelectuales de estos deplorables hechos,
> quienes están plenamente identificados por los medios de comunicación.
>
>
>
> 5. Exigimos al Estado boliviano otorgue las garantías para la vida e
> integridad personal de los funcionarios del CEJIS en Santa Cruz,
> Trinidad y Riberalta, y se ajuste a los convenios internacionales de
> Derechos Humanos a los que está suscrito.
>
>
>
> Pedimos a todas las organizaciones de Derechos Humanos y de la
> sociedad civil solidarizarse por la situación que está viviendo
> Bolivia.
>
>
>
> Santa Cruz de la Sierra - BOLIVIA 10 de septiembre 2008
>
>
>
> CENTRO DE ESTUDIOS JURÍDICOS E INVESTIGACIÓN SOCIAL - CEJIS
>
> Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS)
> Calle Alfredo Jordán Nº 79 (entre Avenida Landívar y Calle Ingavi, una
> cuadra antes del segundo anillo)
> Ciudad de Santa Cruz de la Sierra - BOLIVIA
> Teléfono (591-3) 353-2714
> www.cejis.org
>
> Director Ejecutivo:
> Leonardo Tamburini
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Lessa Humanidad...qué significa???
----- Original Message -----
From: amparo soto
Ver nota en www.pagina12.com.ar
Contratapa | Domingo, 24 de Agosto de 2008
Lesa humanidad
Por José Pablo Feinmann
Durante el gobierno de Raúl Alfonsín se produjo un hecho histórico notable: el Juicio a las Juntas de gobierno que implementaron en el país un proyecto de corte genocida. Hoy, eso o se está negando o se pretende –en lo esencial– equiparar los crímenes cometidos desde el Estado con los crímenes cometidos por ciertos grupos civiles que se alzaron en armas alegando fundamentalmente el motivo de la liberación del país de “las garras del imperialismo”, por recurrir al lenguaje que se utilizó. Incluso se esgrime un eslogan que exige una “memoria completa” ante los hechos del pasado. La memoria está bien completa, nada deja ni dejará de lado. Lo que se está juzgando (con enorme cautela y con la resistencia de los medios de comunicación más militaristas de la Argentina, más militaristas que los propios militares) es la responsabilidad del Estado argentino en crímenes de lesa humanidad, que son los crímenes cometidos desde el Estado contra la población, contra la civilidad. Aquí, el que está siendo sometido a juicio es el Estado. Esta tarea empezó en Nuremberg, en 1945, cuando los jueces de los tribunales se encontraron con que, por la dimensión de su horror, no se hallaban tipificados por jurisprudencia alguna. Se fijaron leyes fundamentales. Se anuló la obediencia debida. “El Estado criminal no debe excusar a los que en su nombre cometieron crímenes” (Paula Croci, Mauricio Kogan, Lesa humanidad, La Crujía, Buenos Aires, 2003, p. 184). Los tribunales de Nuremberg fueron minuciosos y claros en dejar establecido que nadie podía librarse de su responsabilidad en los crímenes, “ya que los crímenes habían sido cometidos por hombres y no por entidades abstractas o por instituciones” (Croci y Kogan, Ibid., p. 184). Queda claro lo siguiente: siempre es alguien, siempre es una persona, un individuo, el que dispara el revólver. También en casos de fusilamientos colectivos. Si son 13 individuos los que hacen fuego sobre 50 a los que han alineado contra un paredón, cada uno de esos trece es culpable. Uno por uno, individualmente, ha hecho fuego. Uno por uno, individualmente, es culpable. Nadie puede alegar inocencia por haber recibido una orden. La “orden” no reemplaza la conciencia moral ni la responsabilidad judicial del que hace fuego. La “orden” no transforma en “inocente” a nadie. El que mata, bajo un sistema de criminalidad estatal, por orden de otro es también culpable. “En diciembre de 1951, la Convención Internacional sobre Genocidio calificó el genocidio –el exterminio de grupos nacionales, étnicos, raciales y religiosos– como un ‘Crimen de Lesa Humanidad’. La decisión fue votada por unanimidad por las Naciones Unidas” (Ibid., p. 186).
De aquí la aberración de las leyes de punto final y obediencia debida impulsadas bajo el gobierno de Alfonsín. Es mi opinión que ese gobierno dio un paso fundamental en América latina al juzgar por primera vez a militares responsables de matanzas multitudinarias. Si el juicio no se trasmitió por televisión corresponderá analizar, sobre todo, la relación de fuerzas existente en ese momento. Nadie ignora que el “posibilismo” fue la bandera que marcó la debilidad del gobierno alfonsinista, pero no habría que olvidar la otra cara de la cuestión: de haber ganado el candidato peronista Italo Luder, firmante del célebre decreto de “aniquilación” de la guerrilla, no habría habido directamente juicio. La relación de fuerzas me atrevería a decir debiera ser aplicada al estudio de la promoción de las leyes de obediencia debida y punto final. El gobierno peronista de Carlos Menem en nada importunó a quienes cometieron crímenes desde el Estado. Ni hablemos de De la Rúa. Y conviene reflexionar acerca de las dificultades que tiene el gobierno de Cristina Fernández para continuar con los juicios por delitos de lesa humanidad ante una derecha colmada de soberbia y de furia que tiene como fundamento de su lucha –disfrazada por otros motivos o utilizándolos para nuclear poder– conjurar, dificultar y, desde luego, impedir la realización de esos juicios. También, en lo propagandístico, esos juicios le sirven para calificar al Gobierno de “terrorista”, de “montonero” o de “un grupo de gente que está llena de odio y sólo desea venganza”. La “gente”, en proporciones más que considerables, ha venido cediendo ante esta versión de los hechos.
Conviene aclarar algo fundamental. Admito que escribo desde un diario que quiero mucho, del que me siento parte, pero que no tiene, ni puede tener, la potencia de canales de televisión, radios y otros periódicos de mayor tirada. Un movilero sagaz, que sabe qué tiene que decir para que le aumenten el sueldo, puede influir más sobre la desprotegida conciencia de los ciudadanos que una nota escrita por un intelectual voluntarioso pero relativamente eficaz ante adversarios tan desbordantes de poderío. De todos modos tenemos algo que ellos no tienen: tenemos razón. Paso entonces a aclarar cuestiones centrales. Los crímenes de lesa humanidad son los que se cometen desde el Estado. Sólo tres sinónimos de la palabra “lesa”: “herida”, “dañada”, “agraviada”. De modo que cuando decimos “lesa humanidad” refiriéndonos a los crímenes del Estado estamos diciendo que ese Estado, con sus crímenes, ha herido a la humanidad, la ha agraviado, la ha dañado. Los crímenes cometidos desde el aparato del Estado tienen que ser juzgados desde el Estado mismo. El Estado tiene una Justicia y esa Justicia debe juzgar los crímenes que comete. Por eso no tiene fundamento jurídico hablar de los “derechos humanos” de un policía abatido por un delincuente. El policía es parte del Estado y es el Estado el que lo protege, el que lo cuida. Las organizaciones de derechos humanos no se hicieron para eso. Se hicieron para proteger a los ciudadanos de los crímenes, de los excesos, de las violaciones del Estado. Han sido un gran avance en la seguridad de los individuos que comparte la vida comunitaria. Cuando se crea la idea del Estado (Hobbes) la figura a la que se apela para metaforizar su poder y la eficacia de su acción es la del Leviatán, una bestia bíblica. Si el Estado es el Leviatán, ¿quién nos protege de las furias del Leviatán? Para eso se han hecho los derechos humanos. Aquí, en nuestro país, y la entera humanidad que estudia estos casos lo sabe, se ha cometido un genocidio, no contra un grupo miliciano, como se pretende, sino contra la sociedad argentina, contra hombres desarmados, científicos, profesores, obreros, chicos de 16 años del Nacional de Buenos Aires, en fin, lo sabemos.
Los crímenes de lesa humanidad son los que comete el Estado sobre los ciudadanos. El Estado no puede actuar como una fuerza miliciana, como un mecanismo terrorista. El Estado está para aplicar la Justicia. Esto se hizo en Italia con las Brigadas Rojas, se sabe. El Estado del Proceso no juzgó a nadie. Desapareció a los que consideraba culpables o presumía que lo eran (o aun a “los tímidos” según célebre y macabra frase). Cuando los procesistas de hoy piden que se juzgue a los guerrilleros igual que a los militares olvidan, ante todo, una realidad abominable: los guerrilleros ya fueron juzgados. Los tiraron vivos al Río de la Plata. ¿Qué otro juicio piden? Si señalan a algún responsable de algo lo utilizarán para la teoría de los dos demonios. Hay un solo demonio: el Estado criminal, el que mata desde su poder, el que ignora las leyes que debiera aplicar. Es a ese Estado y a sus servidores a quienes el Estado democrático debe juzgar. Porque ciudadanos rebeldes o grupos de milicianos habrá siempre, o no. Pero no son ni serán el Estado. Los crímenes de lesa humanidad son los cometidos por esa entidad que tiene la misión de gobernar civilizadamente una sociedad civilizada, democrática y apartar de ella a quienes delinquen. Pero por medio de la ley y del precepto fundamental que dice: “Toda persona es inocente hasta que se demuestra su culpabilidad”. Todavía, en nuestro país, se tortura a un detenido antes de saber qué hizo.
Si se emprende alguna acción judicial contra grupos civiles que hayan ejercido la violencia, habrá que diferenciarlo tenazmente de la teoría del “empate”, que es el fundamento de la de “los dos demonios”. Los crímenes de lesa humanidad –que no prescriben, que nunca prescriben– son los cometidos por el Estado de terror. Los juicios a grupos civiles, que no instrumentaron para sus fines al Estado, prescriben. Eso diferencia una situación de la otra. Y eso es acaso definitivo. Por lo tanto, la tarea esencial del Estado democrático es juzgar y establecer jurisprudencia en los juicios de lesa humanidad. Para eso, sin embargo, tiene que nuclear el poder necesario. Y en este mundo volcado a la derecha esa tarea será dura y riesgosa.
From: amparo soto
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Contratapa | Domingo, 24 de Agosto de 2008
Lesa humanidad
Por José Pablo Feinmann
Durante el gobierno de Raúl Alfonsín se produjo un hecho histórico notable: el Juicio a las Juntas de gobierno que implementaron en el país un proyecto de corte genocida. Hoy, eso o se está negando o se pretende –en lo esencial– equiparar los crímenes cometidos desde el Estado con los crímenes cometidos por ciertos grupos civiles que se alzaron en armas alegando fundamentalmente el motivo de la liberación del país de “las garras del imperialismo”, por recurrir al lenguaje que se utilizó. Incluso se esgrime un eslogan que exige una “memoria completa” ante los hechos del pasado. La memoria está bien completa, nada deja ni dejará de lado. Lo que se está juzgando (con enorme cautela y con la resistencia de los medios de comunicación más militaristas de la Argentina, más militaristas que los propios militares) es la responsabilidad del Estado argentino en crímenes de lesa humanidad, que son los crímenes cometidos desde el Estado contra la población, contra la civilidad. Aquí, el que está siendo sometido a juicio es el Estado. Esta tarea empezó en Nuremberg, en 1945, cuando los jueces de los tribunales se encontraron con que, por la dimensión de su horror, no se hallaban tipificados por jurisprudencia alguna. Se fijaron leyes fundamentales. Se anuló la obediencia debida. “El Estado criminal no debe excusar a los que en su nombre cometieron crímenes” (Paula Croci, Mauricio Kogan, Lesa humanidad, La Crujía, Buenos Aires, 2003, p. 184). Los tribunales de Nuremberg fueron minuciosos y claros en dejar establecido que nadie podía librarse de su responsabilidad en los crímenes, “ya que los crímenes habían sido cometidos por hombres y no por entidades abstractas o por instituciones” (Croci y Kogan, Ibid., p. 184). Queda claro lo siguiente: siempre es alguien, siempre es una persona, un individuo, el que dispara el revólver. También en casos de fusilamientos colectivos. Si son 13 individuos los que hacen fuego sobre 50 a los que han alineado contra un paredón, cada uno de esos trece es culpable. Uno por uno, individualmente, ha hecho fuego. Uno por uno, individualmente, es culpable. Nadie puede alegar inocencia por haber recibido una orden. La “orden” no reemplaza la conciencia moral ni la responsabilidad judicial del que hace fuego. La “orden” no transforma en “inocente” a nadie. El que mata, bajo un sistema de criminalidad estatal, por orden de otro es también culpable. “En diciembre de 1951, la Convención Internacional sobre Genocidio calificó el genocidio –el exterminio de grupos nacionales, étnicos, raciales y religiosos– como un ‘Crimen de Lesa Humanidad’. La decisión fue votada por unanimidad por las Naciones Unidas” (Ibid., p. 186).
De aquí la aberración de las leyes de punto final y obediencia debida impulsadas bajo el gobierno de Alfonsín. Es mi opinión que ese gobierno dio un paso fundamental en América latina al juzgar por primera vez a militares responsables de matanzas multitudinarias. Si el juicio no se trasmitió por televisión corresponderá analizar, sobre todo, la relación de fuerzas existente en ese momento. Nadie ignora que el “posibilismo” fue la bandera que marcó la debilidad del gobierno alfonsinista, pero no habría que olvidar la otra cara de la cuestión: de haber ganado el candidato peronista Italo Luder, firmante del célebre decreto de “aniquilación” de la guerrilla, no habría habido directamente juicio. La relación de fuerzas me atrevería a decir debiera ser aplicada al estudio de la promoción de las leyes de obediencia debida y punto final. El gobierno peronista de Carlos Menem en nada importunó a quienes cometieron crímenes desde el Estado. Ni hablemos de De la Rúa. Y conviene reflexionar acerca de las dificultades que tiene el gobierno de Cristina Fernández para continuar con los juicios por delitos de lesa humanidad ante una derecha colmada de soberbia y de furia que tiene como fundamento de su lucha –disfrazada por otros motivos o utilizándolos para nuclear poder– conjurar, dificultar y, desde luego, impedir la realización de esos juicios. También, en lo propagandístico, esos juicios le sirven para calificar al Gobierno de “terrorista”, de “montonero” o de “un grupo de gente que está llena de odio y sólo desea venganza”. La “gente”, en proporciones más que considerables, ha venido cediendo ante esta versión de los hechos.
Conviene aclarar algo fundamental. Admito que escribo desde un diario que quiero mucho, del que me siento parte, pero que no tiene, ni puede tener, la potencia de canales de televisión, radios y otros periódicos de mayor tirada. Un movilero sagaz, que sabe qué tiene que decir para que le aumenten el sueldo, puede influir más sobre la desprotegida conciencia de los ciudadanos que una nota escrita por un intelectual voluntarioso pero relativamente eficaz ante adversarios tan desbordantes de poderío. De todos modos tenemos algo que ellos no tienen: tenemos razón. Paso entonces a aclarar cuestiones centrales. Los crímenes de lesa humanidad son los que se cometen desde el Estado. Sólo tres sinónimos de la palabra “lesa”: “herida”, “dañada”, “agraviada”. De modo que cuando decimos “lesa humanidad” refiriéndonos a los crímenes del Estado estamos diciendo que ese Estado, con sus crímenes, ha herido a la humanidad, la ha agraviado, la ha dañado. Los crímenes cometidos desde el aparato del Estado tienen que ser juzgados desde el Estado mismo. El Estado tiene una Justicia y esa Justicia debe juzgar los crímenes que comete. Por eso no tiene fundamento jurídico hablar de los “derechos humanos” de un policía abatido por un delincuente. El policía es parte del Estado y es el Estado el que lo protege, el que lo cuida. Las organizaciones de derechos humanos no se hicieron para eso. Se hicieron para proteger a los ciudadanos de los crímenes, de los excesos, de las violaciones del Estado. Han sido un gran avance en la seguridad de los individuos que comparte la vida comunitaria. Cuando se crea la idea del Estado (Hobbes) la figura a la que se apela para metaforizar su poder y la eficacia de su acción es la del Leviatán, una bestia bíblica. Si el Estado es el Leviatán, ¿quién nos protege de las furias del Leviatán? Para eso se han hecho los derechos humanos. Aquí, en nuestro país, y la entera humanidad que estudia estos casos lo sabe, se ha cometido un genocidio, no contra un grupo miliciano, como se pretende, sino contra la sociedad argentina, contra hombres desarmados, científicos, profesores, obreros, chicos de 16 años del Nacional de Buenos Aires, en fin, lo sabemos.
Los crímenes de lesa humanidad son los que comete el Estado sobre los ciudadanos. El Estado no puede actuar como una fuerza miliciana, como un mecanismo terrorista. El Estado está para aplicar la Justicia. Esto se hizo en Italia con las Brigadas Rojas, se sabe. El Estado del Proceso no juzgó a nadie. Desapareció a los que consideraba culpables o presumía que lo eran (o aun a “los tímidos” según célebre y macabra frase). Cuando los procesistas de hoy piden que se juzgue a los guerrilleros igual que a los militares olvidan, ante todo, una realidad abominable: los guerrilleros ya fueron juzgados. Los tiraron vivos al Río de la Plata. ¿Qué otro juicio piden? Si señalan a algún responsable de algo lo utilizarán para la teoría de los dos demonios. Hay un solo demonio: el Estado criminal, el que mata desde su poder, el que ignora las leyes que debiera aplicar. Es a ese Estado y a sus servidores a quienes el Estado democrático debe juzgar. Porque ciudadanos rebeldes o grupos de milicianos habrá siempre, o no. Pero no son ni serán el Estado. Los crímenes de lesa humanidad son los cometidos por esa entidad que tiene la misión de gobernar civilizadamente una sociedad civilizada, democrática y apartar de ella a quienes delinquen. Pero por medio de la ley y del precepto fundamental que dice: “Toda persona es inocente hasta que se demuestra su culpabilidad”. Todavía, en nuestro país, se tortura a un detenido antes de saber qué hizo.
Si se emprende alguna acción judicial contra grupos civiles que hayan ejercido la violencia, habrá que diferenciarlo tenazmente de la teoría del “empate”, que es el fundamento de la de “los dos demonios”. Los crímenes de lesa humanidad –que no prescriben, que nunca prescriben– son los cometidos por el Estado de terror. Los juicios a grupos civiles, que no instrumentaron para sus fines al Estado, prescriben. Eso diferencia una situación de la otra. Y eso es acaso definitivo. Por lo tanto, la tarea esencial del Estado democrático es juzgar y establecer jurisprudencia en los juicios de lesa humanidad. Para eso, sin embargo, tiene que nuclear el poder necesario. Y en este mundo volcado a la derecha esa tarea será dura y riesgosa.
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