En la organización de la economía de un Estado, existen “tres alternativas” o “modelos”:
1) la clásica o teoría liberal la que sostiene que el mercado rige todas las decisiones, que el Estado no debe participar “molestando” las funciones del mercado y que las riquezas de deben repartir de acuerdo con la propiedad de los bienes.
2) la posición antagónica según la teoría comunista, sostiene que el Estado
es el regulador de todos los procesos de la economía, mediante un Plan, que impone qué se debe producir y consumir y que las riquezas se distribuyen de acuerdo con las necesidades de los componentes sociales.
3) la posición intermedia, el mercado actúa pero regulado por el Estado y las
riquezas se distribuyen sobre la base de la propiedad, pero el Estado toma parte de esas riquezas y las distribuye según sus planes.
Podemos expresar sintéticamente, que estos planes apuntan a la distribución de las riquezas.
Esta última es la posición aceptada por todos los países del mundo, salvo algunas excepciones, y aparentemente satisfacen los reclamos de todos.
Claro, que como en esta posición intermedia, la propiedad no es eliminada y casi no se la toca ( siguen existiendo los latifundios, los oligopolios, los monopolios , los poderes financieros, etc,etc), la parte de la riqueza que el Estado puede redistribuir depende del poder que los propietarios y los trabajadores ejerzan dentro de la composición social.
Hoy día, cuando las sociedades no están tan dicotómicamente divididas en dos clases sociales como las definidas por C.Marx, los intereses se mezclan mucho más.
Un ejemplo, algunos no propietarios o pequeños propietarios se unen con la Sociedad Rural para defender derechos ajenos a los suyos y a veces esa defensa hasta los perjudica.
Lo importante a destacar, como conclusión primaria, es que dado que los sistemas intermedios conservan la propiedad de los bienes de producción y de cambio, como en el sistema liberal puro, en caso de crisis, los propietarios recuperan sus poderes de decisión y para arreglar la crisis imponen los conocidos planes de ajuste.
Así ha sucedido siempre en Argentina y seguirá sucediendo en tanto las fuerzas del trabajo sean inferiores a los poderes de los propietarios.
Cuando nos encontramos con un gobierno de limitados poderes para la marcha de sus planes, alejados de toda propuesta de eliminación de la propiedad, pero, con propuestas parciales de distribución de las riquezas, no cabe alternativa, hay que brindarle apoyo crítico, exigiendo siempre, que no solo en sus discursos sino en sus acciones concretas, produzca medidas de distribución de la riqueza, evitando que las soluciones sean los planes de ajuste que solo perjudican al pueblo.
Por ahora, empujar hacia delante, enfrentando a la derecha que pretende retomar el gobierno para gobernar como siempre, sólo en la defensa de sus privilegios.
Rubén Visconti, Cont. Público Nac. Docente Fac. Cs. Económicas.
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